21-03-2011

Orígenes de la urbanización chilota

por JcScG

Con anterioridad a la conquista española no existía en estas islas una idea de centro geográfico, ni conceptos de margen o frontera, que no fuesen los dados por el cambiante entorno inmediato. Dando lugar a la dispersión de la población y a la inexistencia de pueblos, caseríos y centro sacralizados, reconocidos por todos como tales. Existían momentos en los cuales se realizaban actividades de tipo religioso como el nguillagtún y se adoraba a divinidades asociadas con elementos de la naturaleza, pero se carecía de algún tipo de noción de centro que unificara a las distintas comunidades y clanes. Esto hasta la llegada de los europeos, con sus nociones geométricas y su necesidad de delimitar los territorios.

La figura de la iglesia representando la presencia eterna de dios en un sitio específico que se tornó sagrado, vino a constituir la primera marca que determinó un centro en torno al cual debía reunirse la comunidad. Con las iglesias se estructuraron espacialmente los diversos sectores del archipiélago, los cuales se conservan hasta la actualidad, se transformaron con el paso de los siglos en los pueblos, caseríos y villas que se desparraman por toda la geografía insular, con algunas excepciones como Ancud o Quemchi.
En los siglos XVII y XVIII comenzó a ser trazada la isla de Chiloé, dando origen a las primeras señas inequívocas de urbanización. El poblado chilote se desarrolló a partir de la iglesia, referente urbano a partir del cual se extendieron longitudinalmente los diversos villorrios siguiendo la forma del borde costero. Mientras la iglesia demarcaba el centro, el cementerio, ubicado detrás de ella o sobre una colina, establecía el límite físico y simbólico del pueblo.

En algunos casos, se procedió a trazar calles rectas, en otros se usaron los senderos y caminos que comunicaban a los distintos sectores, como estructura base del desarrollo urbanístico. Sin embargo, a diferencia del resto del país, más allá de alguna fundación, como Santiago de Castro, el intento español de formar pueblos de indios fracasó. Tanto por la idiosincracia local acostumbrada a vivir en forma desparramada en el campo e islas, como porque al tratar de crear asentamientos trazados sus concepciones urbanísticas, los españoles se enfrentaron a costumbres profundamente arraigadas de adaptación al entorno físico: fragmentario y lluvioso. Los españoles diseñaron un tipo de sociedad, la cual como todo en Chiloé terminó adaptándose al entorno físico, social y cultural, en su afán de ordenar un mundo que les parecía caótico.

La conquista de Chiloé, por parte de Chile, trajo consigo la liberalización del comercio y de los puertos, dando un nuevo impulso a la urbanización de las islas. Llegando a fines del siglo XIX a concentrar al 10% de todo la población del país (hoy no supera el 1%). Con el pasar de los años progresivamente los caserios dieron lugar a pueblos y estos a pequeñas ciudades incapaces de detener el exodo migratorio hacia la Magallanes, Argentina y la zona centro sur de Chile.
El proceso lento y progresivo de urbanización, que contó con el impulso de la Educación básica oglitaria, se vio abruptamente alterado por el terremoto de 1960, que obligó a reconstruir todos los pueblos y ciudades chilotas, dando verdadero inicio a la urbanización de Chiloé según cánones "modernos". Se realizaron importantes proyectos viales y habitacionales, ampliándose la electrificación y la cobertura de agua potable y alcantarillado. Las ciudades experimentaron una notable expansión, que vería un segun gran impulso, con las reformas liberales de los 70 y 80, que fomentaron el sector exportador y la industria salmonera.

Fotos
1. Mapa de Chiloé. Atlas de Claudio Gay.
2. Iglesia de Chonchi. JcScG. 1998.
3. Fiordo de Castro, Castro. JcScG. 2000.
4. Calle Blanco Encalada, Castro. JcScG.1999.
Nota
Este artículo, fue hecho sobre la base de un texto contenido en la tesis para optar al título de Sociólogo, "La proletarización de la fuerza de trabajo en Quinchao. Un fenómeno de coexistencia urbano moderno y rural arcaico." Universidad de Concepción, 2001.


23-01-2011

Taranto: Historia (2)

por JcScG & ApDR

Versione in Italiano: Taranto, sintesi storica

Los primeros años de la posguerra, en Taranto, son difíciles y cuesta mucho reconstruir la base económica de la ciudad, intentando recuperar la normalidad. La ciudad experimenta un tasa de desocupación altísima y una falta de perspectivas alternativas de desarrollo, que se ve empeorada por el incremento demográfico proveniente del campo.

En aquel entonces la administración local ve en las intervenciones extraordinarias para el sur de Italia, un camino de salida a esta incomoda situación. A fines de los años '50s, en el contexto de la política de los polos de desarrollo para el sur d eItalia, Taranto fue seleccionada por el Estado italiano, con un amplio consenso en la sociedad local, para ser sede del IV Establemiento Siderúrgico Italsider. Decisión adoptada en 1959, la industria fue inaugurada en 1964 y fue recibida como una clara oportunidad de alcanzar el desarrollo. Luego de la expansión de 1971, se transformó en el complejo siderúrgico más grande de Europa occidental, con una superficie de 15 km2, a pesar de que en el mundo industrializado se multiplicaban las señales del agotamiento del modelo de producción fordista.

Sin lograr desarrollar la economía y la sociedad que estaban en torno, con el paso del tiempo, los emplazamientos insdustriales fueron mantenidos, gracias a la acción directa del Estado, llegando la ciudad a registrar su máxima cantidad de población en 1981, 244.000 habitantes. Sin embargo, las señales de contaminación eran cada vez más evidentes, así como la depresión económica y la degradación de la ciudad, comenzando un proceso continuo de pérdida de población, que continúa hasta el día de hoy.

Luego de una década caracterizada por la conflictividad sindical, la ciudad entró en los años '80s sintiendo los síntomas del agotamiento de un modelo de desarrollo y de una situación de malestar ambiental. Hasta llegar al punto que en 1991, la ciudad fue declarada como "área de elevado riesgo ambiental", por parte del Ministerio del Ambiente de Italia. Agotada la política de las intervenciones extraordinarias, que sostenían la industria pesada en el sur de Italia, en 1995 la siderúrgica (denominada ILVA desde 1985) fue privatizada.

En los años sucesivos la ciudad navega entre administraciones populistas y aumentos en los niveles de contaminación, perdiendo población cada año, al mismo tiempoque reducía su elevada tasa de desempleo, que había llegado al 30%. En el 2006, sin embargo, Taranto sufre la quiebra financiera de la administración comunal y es intervenida por el Estado. La crisis financiera recibe a la ciudad en un periodo de estancamiento, en el cual trata de recuperar la normalidad administrativa. Mientras los niveles de contaminación alcanzan niveles inéditos (produce el 98% de las dioxinas de todo el país) y la desocupación llega al 25%.

Enero, 2011



20-01-2011

Taranto: Historia (1)

por JcScG & ApDR
Versione in Italiano: Taranto, sintesi storica
Fundada por los griegos, presumiblemente espartanos, en el 706 a.c., en una zona ya poblada, Taranto (Τάρας), fue uno de los centros más importantes de la "Magna Grecia", alcanzando su máximo espledor hacia el siglo V a.c. A partir del siglo III a.c., la ciudad experimentó la creciente presión de la expansión romana, sufriendo los efectos de las guerras púnicas y viendo instalarse una colonia romana en su territorio. Finalmente, en el año 89 a.c., las comunidades romana y griego se unieron para integrarse a la República Romana como come municipium (Tarentum) , dando lugar a un largo periodo de prosperidad y crecimiento urbano.
A la caída del Imperio Romano, le siguió un largo periodo de gran incertidumbre y de decadencia de la ciudad, pasando bajo el control de los Bizantinos, Godos y Longobardos. Hasta que en el 927 la ciudad es copletamente destruida por los Sarracenos y casi todos sus habitantes asesinados o deportados. Cuarenta años más tarde, con los pocos habitantes que quedaron con vida, la ciudad es refundada por los Bizantinos, sobre los escombros de la ciudad desaparecida, naciendo el "Borgo Vecchio", el actual centro histórico de Taranto. Siendo conquistada por los Normandos en el 1088, se estableció el Principado de Taranto, que duraría hasta comienzos del siglo XV.
Luego de un largo periodo de cierta estabilidad, en el cual el puerto de Taranto pierde relevancia en comparación con Brindisi, la cual se desarrolla gracias a las cruzadas, la ciudad pasa a formar parte del Reino de Nápoles en 1465, dependiente de la corona de Aragón. La dominación española, además de la constante amenaza turca (en los siglo XV y XVI), sumerge a la ciudad en largo periodo dedecadencia, que dura hasta bien entrado el siglo XIX.
En dicho periodo la ciudad evoluciona poco, y se consolida solamente como ciudad marítima de segundo orden. De hecho, la ciudad construida no eccede la isla de "Borgo Vecchio" (de poco más de 1 km²) y en 1861 (el año de la unificación italiana) apenas supera los 26.000 habitantes.
La expansión de Taranto comienza con la industrialización, gracias a la decisión del Estado de construir el Arsenal Militar. Inaugurado en 1888, luego de 5 años de trabajos, impulsa el crecimiento de la ciudad más allá de los márgenes de la isla, en tierra firme, duplicando la población en solo 20 años. Se llega al siglo XX, ya con una extensión de cerca de 3 km² y 56.000 habitantes. Dicho crecimiento continúa con las primeras décadas del nuevo siglo, favorecida por las necesidades bélicas derivadas de la Primera Guerra Mundial, llegando a contar casi 100.000 habitantes.
Paradojalmente, el fin de la guerra significó un duro golpe para la ciudad, sufriendo su primera "crisis ocupacional" de la era mderna. Sin embargo la ascensión del fascismo (en 1922), tuvo un efecto revitalizador, pues en el proyecto de crear un Imperio Itálico, se incrementó la necesidad de contar con una flota naval numerosa y moderna. Dándose un nuevo impulso a la actividad de la industria militar de Taranto, desarrollándose los astilleros.
Esta situación se acabó entre 1941, cuando Taranto sufre un bombardeo por parte de las fuerza británicas, obligando a la flota italiana a refugiarse en Nápoles, y 1943, cuando el Reino de Italia se rindé definitivamente a los Aliados. A partir de entonces, en la ciudad pierde sentido mantener la principal actividad industrial, dejando a miles de personas sin trabajo.


Imágenes:

n°1: Plano de Taranto de 1885, donde se muestra la gran densidad habitativa de la isla de Borgo Vecchio, y la futura expansión hacia Borgo Nuovo.

n° 2: Vista area de Taranto, se aprecia la isla de
Borgo Vecchio (que separa el Mar Piccolo del Mar Grande), Borgo Nuovo (a la derecha), Tamburi (arriba) y el puerto (a la izquierda).

Nota:

Borrador escrito como documento de trabajo en el marco de la investigación explorativa: “Narratives and trajectories of development in 'difficult cases' of Southern Italia and East Germany”, llevada a cabo en conjunto con Anna Paola Di Risio, para el 5th AESOP Young Academics Network Meeting 2011, a realizarse en Holanda.

30-12-2010

Apuntes: Chiloé, modernización forzada

por JcScG

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El presente de Chiloé puede ser concebido como un producto singular de las políticas económicas que se arrastran desde los últimos 35 años en Chile tendientes a la apertura económica unilateral hacia los mercados externos y a la reducción del tamaño y participación del Estado, que ha sido denominada "modernización neoliberal".
En este sentido, la particularidad de Chiloé como entidad inserta en el ordenamiento económico mundial está dada por su configuración cultural e histórica y por el carácter específico que asumieron tales políticas en sus márgenes espacio temporales, o dicho de otro modo por la forma a través de la cual se ha internacionalizado económica y culturalmente el archipiélago.
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La manifestación local de la modernización neoliberal se expresa principalmente en: a) la proliferación de empresas privadas de capitales foráneos ligadas, directa e indirectamente, a las actividades salmoníferas, pesqueras y forestales; b) la creciente urbanización de la población y de la vida cotidiana; y c) la progresiva modernización de los servicios (básicos, financieros y de comunicaciones) y de la infraestructura vial y portuaria. Este escenario no resulta coherente, y hasta cierto punto parece incompatible, con la imagen idealizada del archipiélago de Chiloé y de las formas de vida y sociabilidad que se presume se dan en su multitud de rincones, canales, islas, ensenadas y pueblitos de madera. Ahora bien, ¿que problema habría en que una comunidad con referentes identitarios propios quisiera modernizarse y alcanzar el estándar de vida del resto del país? Ninguno, obviamente.
Sin embargo, en Chiloé la modernización económica se ha llevado a cabo no como parte de una planificación estratégica que considerase a las comunidades locales (única excepción el plan Chiloé diseñado durante el gobierno de Bachelet) y adoptase criterios de fomento a las diversidades culturales y de respeto al medio ambiente, sino simplemente se ha guiado por criterios de rentabilidad económica, en la búsqueda del máximo de ganancias con el mínimo de costos para los inversores.
La incorporación masiva de la libre empresa, en un entorno social que tradicionalmente se caracterizó por una economía casi de subsistencia, si bien fue problemática, no se tradujo en una tendencia irrefrenable hacia la transculturización y a la perdida de los valores culturales históricamente construidos en relación al territorio chilote, como se temió. Sino más bien se ha articulado como parte de una coexistencia bastante más compleja e híbrida, entre un mundo en extinción y uno que no acaba por llegar.
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Entendiendo la modernización como una intención cultural, se debe considerar que los ordenamientos sociales y espaciales que conlleva, como la asalarización de la fuerza de trabajo y la urbanización, son en sí parte de un proyecto cultural que se esconde tras el velo de inevitabilidad positiva y necesaria que presupone el crecimiento macroeconómico, como sinónimo de desarrollo, y o fin último de cualquier sociedad. En el caso chilote, el problema principal es que la "modernización" tal y como se llevó a cabo, no constituye un producto endógeno de reproducción de las contradicciones y desigualdades de la sociedad chilota, sino que se trata de la implantación, casi superpuesta, de una lógica productiva y de desarrollo sin arraigo local, de cual se benefician principalemente personas venidas de otras zonas.

Nota:
Texto escrito entre 2000 y 2001, como parte de la investigación exploratoria que condujo a la Tesis para optar al título de Sociólogo. Fue revisado cosméticamente en 2010.
Fotos:
1.- Vista de Castro extendiéndose hacia el sur, cementerio y puente Gamboa. 1999. Elaboración propia.
2.- Transbordaror que une Dalcahue con la isla Quinchao. 2000. Elaboración propia.

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27-11-2010

Apuntes: sobre el origen del Urbanismo en America Latina

por JcScG


El comienzo de la industrialización latinoamericana, aunque tardía, se inició tímidamente en la segunda mitad del siglo XIX con la introducción del ferrocarril (1). El cual fue recibido con gran entusiasmo por sectores políticos y círculos empresariales como símbolo de civilización y modernidad (2). Dicho evento representaba simbólicamente el nacimiento de una nueva, que coincidía con la importación de nuevas maquinarias para la producción y adelantos tecnológicos, de Europa y Estados Unidos, tales como: la iluminación pública, la electricidad, el telégrafo, el teléfono, el daguerrotipo (y posteriormente la fotografía), y con el tiempo el automóvil. Todo lo cual, pasó a conformar las bases sobres las cuales se construyó el imaginario urbano moderno, que iba a impulsar el Estado como forma de alimentar la posibilidad del desarrollo, a partir de la necesidad de un sentimiento homogéneo de identidad nacional.

Paralelamente, el mejoramiento en la infraestructura portuaria, facilitó una mayor explotación de los recursos naturales y un aumento en los niveles de intercambio, que junto con el nacimiento de entidades financieras, promovieron el rápido crecimiento de las ciudades comerciales, de cierto modo cosmopolizándolas con la llegada de capitales, bienes, servicios, profesionales e inversionistas de otras partes del globo, junto a las oleadas de inmigrantes extranjeros y nacionales de origen rural, trasformando a ciudades como Valparaíso, Río de Janeiro o Buenos Aires en importantes centros económicos, creciendo explosivamente en pocos años(3). Con el tiempo esta tendencia derivó en 3 fenómenos:

a) Una sobrecarga de la estructura productiva y de servicios de la ciudad, mostrándose incapaz de absorber tal magnitud de inmigración. El consiguiente deterioro de las condiciones urbanas, gatilló, por un lado, la aparición de conventillos y de construcciones “provisorias” hechas de desechos o cualquier material en sitios eriazos o en los márgenes de la ciudad , y por otro, la huida de la población de mayores recursos a zonas cada vez más alejadas del centro (4).

b) Una creciente “urbanización de las formas de vida”. En contraposición con las costumbres del mundo rural, deficitario y arcaico, la ciudad se ofrecía como agente de modernización y como polo de desarrollo. Aquel sitio donde se encuentran las oportunidades para “progresar”, lo cual repercutía aún más en el aumento de la migración campo ciudad, y en la progresiva urbanización del campo.

c) Una vez que la expansión economía alcanzó cierto grado de desarrollo, a comienzos del siglo XX surgió el Urbanismo como disciplina en América Latina, para responder al sin número de problemas sociales que generó la explosión demográfica (salubridad pública, hacinamiento, carencia de servicios básicos, saturación de vías de tránsito, inseguridad ciudadana, etc.).

En las primeras dos décadas del siglo XX, el urbanismo definido como un proyecto que debe tomar la ciudad entera como sitio de intervención se hallaba ya difundida en Argentina y Brasil, apareciendo con mayor retraso en Chile. Superando la noción introducida con anterioridad, según la cual había que transformar la imagen urbana colonial de las capitales sudamericanas en ciudades modernas y europeas, siguiendo el ejemplo de la París del Barón Haussmann o de la remodelación de Cerdà en Barcelona. Pasó bastante tiempo antes de que la preocupación por el diseño urbano y hermoseamiento de las ciudades, diera lugar a organismos, instituciones y políticas de planificación urbana.

La naciente planificación urbana demandaba profesionales especializados e intelectuales, así como de disciplinas asociadas, que permitiesen su desarrollo, institucionalizándose a tal grado que ya en los años 30 se impartía como cátedra en universidades de Argentina y Brasil. El surgimiento del urbanismo moderno, como disciplina, fue acompañado por la difusión de una nueva racionalidad, que en términos estilísticos fue llamada “modernismo”, e incluía aspectos tan variados como el fordismo (en lo productivo) o el racionalismo técnico, alcanzando una gran hegemonía dentro del urbanismo, al menos hasta la crisis social, económica y cultural de los años 60's.

Imágenes:
1.- Ilustración del puente Ferroviario del río Bio-Bío (Ceoncepción) en 1889.
2.- Conventillo en Valparaíso. Fuente: María Zimena Urbina, "Los conventillos de Valparaíso, 1880-1920: Percepción de barrios y viviendas", Revista de Urbanismo n° 5, 2002. Universidad de Chile.
3.- Buenos Aires hacia mediados del siglo XIX, antes de su modernización.

Notas:
1.- El 25 de diciembre de 1851 se puso en servicio la primera locomotora a vapor en Chile, uniendo la ciudad de Copiapó con el puerto de Caldera (81 km), para trasladar el material extraído de los yacimientos de plata, permitiendo el crecimiento de Caldera de los 200 habitantes que tenía en 1850 a 2.000, cuatro años más tarde. Contemporáneamente, en Perú el 5 de abril de 1851 entraba en servicio un ferrocarril que unía Lima con el puerto del Callao (13 km), mientras que un año antes hacía lo propio el ferrocarril de Georgetown a Maharcana en la Guyana inglesa. Alliende, María Piedad (1993): “Historia del Ferrocarril en Chile”, Goethe Institut / Pehuen Editores, Santiago, 1993
2.- Ilustran bastante bien esta visión, las palabras del Presidente de Chile, Federico Errázuriz Zañartu, dichas en 1873: “La locomotora va a resolver en breve tiempo el problema de tres siglos, manifestando prácticamente a los bárbaros pobladores de aquellos ricos e inmensos territorios, el poder y las ventajas de la civilización” . Ref. Alliende, María Piedad: op cit. p. 63.
3.- Buenos Aires vio incrementada su población en medio millón de habitantes entre 1890 y 1906, (de 520.000 a 1.063.000), y hacia 1.928 ya contaba con 2.230.000 habitantes; en el mismo periodo la población Río de Janeiro, creció de 523.000 a 811.000 habitantes (y tenía 1.158.000 en 1920)
4.- Outtes, Joel: “Disciplinando la sociedad a través de la ciudad. El origen del urbanismo en Argentina y Brasil (1894 – 1945)”, en EURE, vol. 28, nº 83, pp. 7-29, Santiago, mayo 2002.

19-11-2010

Teoría: Origen del urbanismo

por JcScG


No es posible comprender las ciudades contemporáneas, sin hacer referencia a las profundas transformaciones económicas que han experimentado las sociedades humanas desde la revolución industrial en adelante. En el mundo anglosajón la planificación urbana y el urbanismo como disciplina, nacen como respuesta a los graves problemas sociales y urbanos de las ciudades portuarias e industriales, justo después de la Gran Depresión de 1873-1890. Hecho no casual, considerando que tal como es posible hacer una correlación entre los grandes cambios económicos ocurridos en el mundo y los procesos de transformación (física y social) de las ciudades, también es posible relacionarlos con las transformaciones en los modos de “gobernar” tales cambios. Los cuales podrían ser agrupados en tres grandes momentos de la historia.

Un primer momento, que bien podría ser denominado como “post liberal” o de “reformismo social”, iría desde el nacimiento de la disciplina hasta la crisis de 1929, intenta responder a las señas inequívocas de la crisis del liberalismo económico, exigiendo cada vez una mayor intervención de parte del Estado, para enfrentar los desiquilibrios sociales y los efectos del deterioro de las ciudades, que comenzaban a obstaculizar el crecimiento económico. En este periodo, en el cual se masifica la idea de que el “interés público” debe ser perseguido por el Estado, se institucionaliza la planificación urbana, emergiendo respuestas como la “ciudad jardín”, la “higiene social”, la “zonificación” o la “surburbanización”, entre muchas otras; cimentándose de paso las bases teóricas del urbanismo.

Un segundo momento, “planificador” o “desarrollista”, corresponde al período que va desde la crisis de 1929 hasta la crisis del fordismo en los años 60s y 70s, el cual se caracteriza por la fuerte presencia del Estado en la planificación de la economía y la sociedad. Si bien, a nivel teórico puede concebirse como la continuación natural de las preocupaciones que dieron nacimiento a la disciplina, en este periodo se desprende de las perspectivas demasiado liberales e individualistas, encontrando en la Gran Depresión de los años 30s la justificación necesaria para “corregir” las inequidades del libre mercado por medio de la acción estatal. Durante este período, fuertemente influenciado por las ideas de Keynes(1), se sientan las bases de un nuevo sistema monetario mundial fundado en un mayor proteccionismo, se promueven políticas de desarrollo e industrialización impulsadas por el Estado y se desarrolla la disciplina urbanística como una herramienta fundamental en este proceso.


Sin embargo, la crisis económica de fines de los años 60s y comienzos de los 70s(2), que derivó en una progresiva desindustrialización de las ciudades europeas y norteamericanas, puso en entredicho en todo el mundo los modelos de planificación de corte keynesiano. Dando pie a un tercer momento, que bien podría denominarse “pos-moderno”, dada la emergencia de una pluralidad de enfoques y la yuxtaposición de disciplinas, en un horizonte donde todo parece gozar del mismo status de legitimidad; o bien “neo-liberal”, dada la naturaleza de las nuevas políticas económicas(3) que están a la base de las nuevas políticas urbanas. Independiente de que las respuestas sean “reformistas” o "conservadoras”, en este periodo se tiende a reciclar buena parte de los constructos teóricos, dispositivos técnicos e instrumentos anteriores. Una de las características de esta fase es que el vínculo entre las transformaciones en los estados (que pierden relevancia), en la economía (que se desvincula del territorio) y en la sociedad (que se “globaliza”), debilita el modelo de organización en base a estados-nacionales, abríendo nuevas posibilidades para dimensiones infra-nacionales.

Notas:
1. Ver, John Maynard Keynes (1936), “The General Theory of Employment, Interest, and Money”, Macmillan, Cambridge University Press.
2. Normalmente identificada con la caída de los valores bursátiles de 1969, el fin de los acuerdos Bretton-Wood en 1971 y la crisis del precio del petróleo de 1973.

3. Cuyos ejes centrales son la desregulación, la privatización, la flexibilización del mercado del trabajo y la descentralización espacial.

Imágenes:

1. "The Strike" (1886), Robert Koehler.
2. Refinería de Petróleo ENI de Gela (Sicilia), construida como parte de las políticas de desarrollo promovidas por el Estado, de inspiración keynesiana, en Italia.
3. Población en Ciudad del Cabo, Sud África. Foto de Theo Scheffle
r.

Referencias:

Bairoch, Paul (1996), Cinq millénaire de croissance urbane, en I Sachs - compilador -, Quelles villes, pour quel développement?, Puf, Parigi. pp.17-60.

Benevolo, Leonardo (1996), “La città nella storia d'Europa”, Laterza, Roma-Bari.

Hall, Peter (1996), Las ciudades del mañana. Historia del urbanismo en el siglo XX, Ed. del Serbal, Barcelona.

Le Galès, Patrik (2006), Le città europee. Società urbane, globalizzazione, governo locale, Il Mulino, Bologna.

Plaisant, Alessandro (2009), La partecipazione nel governo delle trasformazioni del territorio. Strumenti innovativi per costruire la città dei diritti, Franco Angeli, Milán.

Swyngedouw, Eirk; Moulaert, Frank & Rodríguez, Arantxa (2002), Neoliberal urbanization in Europe: Large-Scale Urban Development Projects and the New Urban Policy, en Neil Brenner & Neil Theodor, Spaces of neoliberalism: urban restructuring in North America and Western Europe, Blackwell, Oxford. pp.195-229.
Véron, Jacques (2008), L'urbanizzazione del mondo, Il Mulino, Bologna.
Vicari Haddock, Serena (2004), La città contemporanea, Il Mulino, Bologna.

06-11-2010

Proyecto Bicentenario: Comunicando a través de la ciudad

por JcScG



Existe una cierta tendencia, desde los últimos 30 años, según la cual a través de grandes proyectos de intervención urbana, el poder político en alianza con el sector privado, hacen uso de la ciudad para dar grandes menjaes la ciudadanía, otras ciudades y el resto de los estados. Reflejando en el espacio urbano el diseño de sociedad que subyace a las transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales especificas, que esde fines de los 70 y comienzos de los 80 han sido promovidas por el Estado. En este sentido, el urbanismo como disciplina ha servido como herramienta para plasmar en la ciudad determinadas intenciones culturales, expresadas en proyectos con carga simbólica, aun cuando en Chile hubo que esperar hasta los 90 para que se expresara dicho potencial.

Siguiendo esta lógica, el Bicentenario de la República en Chile fue concebido por el Estado como una oportunidad de plasmar, en el espacio urbano, los frutos del modelo de modernización neoliberal, dando cuerpo a un proyecto de alcance nacional cuya misión era cambiar el “rostro” de las principales ciudades del país. En un marco de fronteras abiertas al libre trafico de bienes y servicios económicos, culturales, y hasta políticos, el Proyecto Bicentenario pretendía materializar, con obras de alto contenido simbólico, el cumplimiento de uno de los principales objetivos de los gobiernos chilenos de la fundación de la república, alcanzar el estándar de vida de los países mas industrializados o el anhelado desarrollo, situando al país en el umbral del “primer mundo.”

En el caso de Concepción, apoyado en falta de patrimonio arquitectónico, el análisis del proyecto desnuda claramente la dirección que conlleva, pues en contra de determinadas declaraciones de intención y objetivos expresos, no se relaciona con la identidad y la dinámica social de la ciudad, sino que lo hace con el diseño de sociedad que se promueve. Más que responder a las intenciones, necesidades, expectativas y potencialidades de la ciudadanía, parece solo dar cuenta del tipo de sociedad que se está construyendo, si no existiese otra posibilidad.

Desaprovechando la oportunidad de pensar colectivamente las ciudades, de plantear un futuro de ciudades sostenibles, con una amplia dotación de servicios (primarios, secundarios y suntuarios), con sociedades más robustas y plurales; se optó tan solo, por "cambiar la imagen" provinciana, con trazos modernistas, por una contemporánea, con grandes obras de ingeniería, un "skyline" más alto y nudos viales. Como si la ciudad fuese tan solo un escenario, cuya "escenografía" se puede cambiar periodicamente sin que genere ningún conflicto o bien, esperar la ocurrencia de un terremoto o calamidad que se haga cargo de demoler lo que hay.