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29-12-2012

Las transformaciones econòmicas impactan en las ciudades

por JcScG

Al menos  desde el siglo XIX la industria se consolidò como el motor del desarrollo urbano(1), dando lugar a la correlaciòn entre indsutrializaciòn y urbanizaciòn, sobre todo en Europa y los Estados Unidos. De hecho, el enorme desarrollo urbano e industrial que han experimentado China y la India en làs ùltimas dècadas parece confirmar la vigencia de dicha relaciòn. Independiente de la forma que asuma y el caràcter que presente, es posible vinular los principales ciclos de la economìa a las mayor parte de las màs grandes transformaciones sufridas por las ciudades occidentales, y no sòlo por ellas. Incluso cuando estas relaciones no son lineales, ni mecànicas y sus efectos parezcan contradictorios.

En la pràctica, las tranformaciones urbanas suelen materializarse con retraso respecto de los cambios econòmicos y se llevan a cabo de modo desigual (Harloe, 1996). Esto ùltimo, a pesar que en momentos de mucho dinamismo econòmico y de expasiòn urbana (como la experimentada por las urbes chinas), esta afrmaciòn sea puesta en entredicho, pues da la impresiòn que la ciudad cabia dìa tras dìa y en menos de un lustro ya ha mutado completamente. Por ejemplo, en la Londres victoriana (Amendola, 2006), la Paris hausmanniana (Benevolo, 1996) o las ciudades asiàticas en los años '90s y 2000 (Piccinato 2002). 

Pero la realidad social es mucho màs compleja de lo que el entusiasmo urbanizador podrìa suponer, pues màs allà de los cambios visibes - demoliciones, nuevas construcciones, expansiones o proyectos urbanos màs o menos ambiciosos -, muchos de los efectos de los fenòmenos econòmicos, polìticos y sociales en acto, no se reflejan inmediatamente en la forma fìsica de la ciudad.

La ciudad no es fruto sòlo de los procesos contemporàneos, por el contrario, las nuevas configuraciones espaciales se deben en mayor medida a la interacciòn entre lo nuevo y lo viejo (Vicari Haddok, 2004). Lo que permanece y lo que va emergiendo, o bien, el fruto de la tensiòn creada por la coexistencia entre distintas temporalidades culturales en el mismo espacio construido (2). He aquì la importancia de analizar los procesos econòmicos, los cambios polìticos, las evoluciones sociales y las transformaciones culturales, y ratrear sus efectos en las ciudades actuales (Vicari Haddok, 2004). 

El riesgo que se corre analizando sòlo afectos coyunturales - visibles -, es que muchos otros efectos se hagan sòlo visibles cuando ya es demasiado tarde, y no de adoptaron las medidas adecuadas en el momento oportuno (un ejemplo paradigmàtico, en este sentido, es la contaminaciòn ambiental y los problemas de tràfico en Santiago de Chile). Al respecto, es importante considerar que una de las caracterìstias de zonas y las ciudades "estancadas", es que muchas transformaciones no son visibles a corto plazo, y a largo plazo se expresan como degradaciòn urbana (Eckardt, 2005).

En sìntesis, independiente de la forma que asuma, la velocidad en que se manifieste y los efectos que traigan consigo, resulta claro que las transformaciones econòmicas (ciclos y crisis) impactan en las ciudades, y que en un contexto internacional de gran interdependencia, muchas de ellas se vuelven màs vulnerables.




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Notas:

(1) Por ejemplo, con Max Weber (en Economìa y Sociedad, 1922) y Henri Pirenne (en Medieval Cities: Their origins and the revival of trade, 1925), resulta claro que el crecimiento urbano en Europa es consecuencia de las transformaciones econòmicas y sociales tardo-medievales que estàn en el origen del capitalismo y son la condiciòn que hizo posible el desarrollo posterior de la economìa capitalista a escala planetaria.

(2) 


19-08-2012

How to face the effects of economic change in cities in decline?

By Juan Carlos Santa Cruz Grau


In a context of restructuring of the global economic system, since decades cities has been assigned an essential role as the engine of economy and social change. This supposed function has been theorized in many different ways, for instance, by the urban regeneretion (Roberts & Sykes 2000), the redevelopment (Fox Gotham 2011) or the local development (Atkinson 2022). Whatever the form it takes, the growth tends to occur where local economies has been able to renew the economic base, after the de-localization and closure of industrial activities (Vicari Haddock 2004).

Many questions stay open. What happened in the backward areas? How to face the effects of economic change in cities in decline? Contexts that are articulated, in some way, in the “shadow” of the great economic processes taking place globally and that are perceived as a kind of “ballast” for the most vibrant and advances zones. For example, some ex- industrial and mining areas in Western Europe and the United States, or many ex-industrial cities in Eastern Europe.

Facing a global economic recession, in situations of long term stagnation or heavy decline, how could the local government influenced the effects of economic changes? One big problem in this way is, while stagnation is the result of overall economic changes (at the global and local level), their local effects are affected by local policies. Because the implementation of local policies could influence these effects, modifying, aggravating or mitigating them.

Another problem is, the biggest transformation in cities are linked to economic cycles, although these correlations are not linear, mechanical and their effects often appear contradictory. These effects do not occur immediately, but asynchronously and depend on contextual factors, often not considered by the predective models of urban planning.

One of the keys to face the current international situation, is to reflect and try to answer these questions, looking for creative and alternative ways to get out of the trap of decline. Understanding that: a) in the context of structural adjustment many cities and regions will have not a great resource availability; b) each specific situation must be addressed considering the particularities of each context.

Fotos:

1.- Berlin: Postdamer Platz. 2010. By Juan Carlos Santa Cruz G.
2.- Taranto: antigua granja productora aceite destruida para dar espacio a la siderurgica ILVA. 2010. By Juan Carlos Santa Cruz G.

24-05-2011

Ciudades a la sombra de un mundo de metrópolis


por JcScG

En los análisis generales que suelen realizarse sobre los procesos de urbanización de carácter global, en las últimas décadas, es común hacer alusión a que más de la mitad de la población mundial habita en contextos urbanos y que dicha tendencia continuará incrementándose en las próximas décadas, hasta llegar al 75% u 80%1 (ONU 2008, Oswalt 2006). Estos análisis tienden a centran su atención en el cambio de los patrones de urbanización que ha experimentado el planeta desde la crisis del “fordismo” en los años 60 y 70 en adelante, que se expresaría en una acelerada urbanización de las economías emergentes y de los países en vías de desarrollo, generando aglomeraciones urbanas cada vez más grandes2 (Véron, 2008; Bairoch, 1996). Así por ejemplo, en la actualidad, casi el 75% de las 120 ciudades con más de 3 millones de habitantes se encuentran en este tipo de naciones. (ONU 2008) En los últimos 40 años, el tradicional vínculo entre urbanización, industrialización y desarrollo, se ha debilitado y ya no tiene mucho sentido vincular mecánicamente la industrialización o el desarrollo económico al crecimiento urbano.
Esta situación, ha dejado en evidencia que tal como se ha transformado la economía global, también lo han hecho las formas en que ésta impacta en los asentamientos humanos, cuestionando la concepción tradicional de la sociología urbana de las ciudades contemporáneas como el “medio ambiente” de las sociedades avanzadas3, fruto de una evolución económica y social continua. De cierto modo, hasta los años 60's parecía indiscutible que una mayor industrialización, necesariamente, derivaba en una mayor urbanización y que ésta era un indicador de desarrollo de la sociedad. Sin embargo, esta perspectiva fue progresivamente cayendo en descrédito con el agotamiento de los modelos de planificación de inspiración keyneasiana, en especial con la crisis de las ciudades industriales y la crisis urbana de muchas grandes metrópolis del mundo occidental.

En Europa por ejemplo, el crecimiento urbano tiende a ocurrir donde las economías locales han logrado renovar su base económica, a pesar de la deslocalización de las industrias (Vicari Haddock, 2004). Paralelamente, existen otras zonas del viejo continente donde es posible encontrar fenómenos de industrialización que desde su génesis no se han traducido en desarrollo, por ejemplo en el sur de Italia (Hytten & Marchioni, 1970), siendo incapaces de enfrentar la progresiva pérdida de población (por ejemplo en Tarento, Apulia). Paralelamente, muchas ciudades industriales, en Europa o Estados Unidos, han experimentado profundas contracciones demográficas, de las cuales no han logrado recuperarse. (Oswalt 2006)

En el mundo en desarrollo en cambio, ocurren una serie de fenómenos paradojales, que podrían resumirse en que la urbanización ocurre aún sin desarrollo económico, o sin guardar mayor relación con el crecimiento de la economía; muchas veces sin industrias, sin economía del conocimiento y sin control por parte de las estructuras de gobierno del territorio.

De hecho, ya a mediados de los '90 se hablaba de los efectos que estaba teniendo la “urbanización sin desarrollo” (Bairoch 1996). El caso extremo de esta tendencia, se verifica en el África subsahariana, donde se está asistiendo a una suerte de “sofocamiento de la urbanización”, o de “ruralización” de las ciudades. Al no ser éstas capaces de satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes, y la de los crecientes flujos migratorios, se tienden a adoptar modos de vida similares a los de los contextos rurales de proveniencia (Verón 2008; Lututala 1999).

En los años 70's, en el mundo anglosajón, el Urban Planning se desarrollo a partir de la crítica al modelo moderno de urbanización y de los enormes problemas que habrían sido causados por el crecimiento urbano descontrolado (Oswalt 2006). Volcándose hacia posiciones que sus críticos han definido como “anti urbanas", que no han sido capaces de suprimir del todo la visión “optimista” de las grandes ciudades. No solo entre quienes están fascinados por la idea de crear metrópolis super-modernas, altamente tecnológicas, inspirándose en la dinamicidad de las nuevas metrópolis de las economías emergentes (Yusuf & Nabeshima 2006); sino también, en quienes apelando al pragmatismo estiman que la actualidad, independiente de los desafíos, conflictos sociales e inequidades que presentan las ciudades contemporáneas, sigue considerándose que en el mundo en desarrollo se vive mejor en las ciudades que fuera de ellas (Véron 2008).

Uno de los efectos involuntarios de estos acelerados procesos de urbanización en el mundo en desarrollo y las economías emergentes que han dado lugar a aglomeraciones urbanas gigantescas, es la relativa invisibilización de las ciudades de tamaño medio o de aquellas que debieran cumplir roles de intermediación en la estructura urbana. Al tiempo que muchas de estas ciudades estaban siendo “absorbidas” por inmensas “manchas” urbanas, pasando a formar parte de conurbaciones gigantescas o simples centros en “megápolis” policéntricas. Todo lo cual implica, no sólo una seria dificultad analítica, sino que la dimensión intermedia suele estar ausente de investigaciones, ámbitos académicos y en el diseño de políticas territoriales de muchos países del mundo. (Bellet 2001).

Todo sugiere que en las próximas décadas se acentuará la polarización geográfica entre ciudades y países de todo el globo, así, coexistirán paralelamente procesos de expansión y de contracción demográfica. En este sentido, es muy probable que estas asimetrías se hagan más evidentes dentro de los propios países, que entre ellos, pues los “nodos” de crecimiento estarán cada vez más interconectados entre sí, mientras que las áreas periféricas (o residuales) dependiente de ellos se irán deteriorando. (Oswalt 2006)


Notas:
1 Se estima que en 1900 el 2% de la población mundial vivía en ciudades, en 1950 lo hacía el 29%, mientras que a mediados de la década de 2000 lo hacía el 50% y hacia 2025 lo hará en torno al 75%.
2 De las 20 aglomeraciones urbanas que superan los 10 millones de habitantes en el mundo, 15 se encuentran en economías emergentes o países subdesarrollados (8 en Asia, 4 en Sudamérica, 2 en África y 1 en el Oriente Medio), 2 en Estados Unidos, 2 en Japón y 1 en Rusia. En contraste, en 1950 las 4 ciudades más grandes del mundo y 8 de las 10 más pobladas, estaban en naciones industrializadas . (UN 2008)
3 La noción de la ciudad como el “hábitat del hombre civilizado, que constituiría el espacio que permitía el desarrollo de la sociedad y la “civilización” del ser humano influenció considerablemente el campo de los estudios urbanos a lo largo del siglo XX.

Imágenes
1.- Diagrama de la urbanización del mundo en la actualidad . En rojo más de 75% de población urbana, amarillo entre 50% y 74% , celeste entre 25% y 49% y verde menos de 24% urbano. En negro, las metrópolis con más de 10 millones de habitantes. Fuente UNFPA, diseñado por Paul Scruton.
2.- Utopía futurista de Sant'Elia.
3.- Uno de los muchos edificios abandonados en el centro histórico de Tarento, Apulia. Foto: JcScG.
4.- Tráfico en Lagos, Nigeria. Fuente: http://nigeriansabroadlive.com/confronting-challenges-of-rapid-urbanization-in-lagos/
5.- Imagen Nocturna del centro de Tokyo: Fuente: Wingmar
6.- Imagen de Antofagasta, Chile, con más de 360.000 habitantes es una de las ciudades chilenas de mayor crecimiento en la última década.

Bibliografía:
Baigorri, Artemio (2001), Hacia la urbe global”, Editora Regional de Extremadura,Mérida, 2001.
Barioch, (1997), “Il fenomeno urbano nel terzo mondo, L'Harmattan, Turín.
Bellet, Carmen y Llop, Josep María (2000) “Ciudades intermedias: Urbanización y sostenibilidad, Milenio, Lleida.
Lututala, M B. (1999). "Migrations et évolution du réseau urbain en Afrique: de la théorie aux faits". In: Chaire Quetelet 1999. Populations et défis urbains, Institut de démographie, Université Catholique de Louvain, Lovaina, pp.117-134.
Hytten, Eyvind y Marchioni, Marco (1970). "Industrializzazione senza sviluppo: Gela, una storia meridionale", Franco Angeli, Milano.
Jacobs, Jane (1961). "The death and life of great American cities, Vintage Books, Chicago (MI).
ONU (2008), “World Urbanization Prospects. The 2007 Revision, Department of Economic and Social Affairs, ONU, New York.
Oswalt, Philip – a cura di - (2006), Atlas fo shrinking cities. Atlas des schrumpfenden städte, Hatje Cantz, Alemania.
Véron, Jacques, (2008), “L'urbanizzazione del mondo, Il Mulino, Bolonia.
Vicari Haddock, Serena, (2004), “La città contemporanea, Il Mulino, Bolonia.
Yusuf, Shahid & Nabeshima, Kaoru (2006), “Postindustrial East Asian cities: innovation for growth, World Bank Publications, Washington.

06-05-2011

Urbanística, reflexiones sobre su carácter epistémico


por JcScG
A comienzos de la década de 1970 David Harvey escribía, que si bien se habían estudiado y examinados los fenómenos urbanos desde muchas perspectivas y puntos de vista, desarrollándose una vasta bibliografía al respecto, aún se buscaba en vano una teoría general que sistematizara los conocimientos que se poseen sobre la ciudad como entidad social, recogiendo el llamado efectuado por Louis Wirth en 1938, en su celebre trabajo Urbanism as a way of life (1) (Harvey 1985). A la luz de la evolución de la disciplina desde entonces, profundamente influida por la crisis de representatividad de las ciencias sociales, la emergencia de las corrientes posmodernistas y las actuales visiones neo-positivistas, la alusión de Harvey posee una vigencia inquietante, aún a casi 4 décadas de su formulación y a más de 70 años del llamado hecho por Wirth. Todo lo cual tiende a darle razón a la visión que plantea que después de la puesta en escena de la problemática urbana por parte de la Escuela de Chicago, la “sociólogía urbana” renunció a elaborar una teoría sobre la ciudad. (Clavel 2002)

Una de las paradojas del urbanismo moderno es que nace, como “movimiento intelectual” y a la vez como práctica profesional, para responder a los problemas causados por la explosiva urbanización experimentada a raíz de la Revolución Industrial (Hall, 1996). Del mismo modo que habían surgido otras disciplinas en el siglo XIX, como la sociología, para ofrecer respuestas a las profundas tansformaciones económicas, políticas y sociales que estaban experimentado las sociedades occidentales. Otra paradoja, no menor, es que la planificación urbana se vuelve imprescindible, luego de la crisis económica de 1873 (2), cuando la degradación de las principales ciudades industriales y portuarias, se hacía insostenible, y comienza a resultar evidente la necesidad de planificación tanto en la economía, como las ciudades (Sica 1978), pues tales situaciones obstaculizan, además, el desorrollo de las actividades económicas.

En este contexto, el urbanismo se fue nutriendo del fermento intectual de la época, en gran parte influenciado por una creciente sociología(3), la cual en su búsqueda de explicar las tranformaciones sociales producidas por la revolución industrial dio origen a una “sociología urbana” propiamente tal, hacia los años 20s. Sin embargo, a diferencia de los sociólogos, que intentaban “explicar” e “interpretar” con cierto grado de abstracción y objetividad la realidad social, lo cual les permitió generar una base teórica común, a los urbanistas se les asignó a su vez el rol práctico de “planificar” (4) el crecimiento de las ciudades, espacio en el cual confluían toda clase de perspectivas, desde la política a la ingeniería, tornando dificultoso generar algún tipo de base teórica compartida.

En este sentido, es posible entender el “urbanismo” sea como un “espacio de confluencia académica” o como una práctica social existente desde que se planifica la construcción y administración de ciudades, más que como una displicina científica en sí. Dicha “práctica” se habría nutrido, al menos, desde del siglo XIX de los aportes teóricos que provienen de diverso tipo de “estudios urbanos(6), en los cuales convergen disciplinas tan diversas como la arquitectura, la sociología, la geografía, la ciencia política, la economía, el derecho o la antropología. A partir de entonces, tal y como se ha ido desarrollando hasta la fecha, dificilmente puede ser concebido como una disciplina ciéntifica en propiedad, pues no siendo de capaz de crear un campo de estudios propio y diferenciado, se pone en duda su propio carácter epistemólogico (Baigorri 1995).

No obstante, esta ausencia de un marco de referencia epistemológico propio, no significa una ausencia horizontes paradigmáticos(7), teorías e ideologías puestas en juego; muy por el contrario, implicaría una sobre abundacia de puntos de vistas y enfoques, muchas veces yuxtapuestos, y hasta contradictorios entre sí. Los cuales, lejos de ayudar a construir una base disciplinaria común, bien podrían haber acentuado la dificultad de crear teorías generales que explicasen los fenómenos urbanos (Harvey 1985); o bien, estarían en la base de cierta “mitología” del urbanismo como campo multidisciplinario, que estaría obstaculizando la conceptualización en torno a unas Ciencias del Territorio, una de cuyas ramas” podría ser la urbanística (Baigorri 1995).


En el contexto de los estudios urbanos, el resultado no fue otro que la coexistencia visiones y paradigmas provenientes de tradiciones distintas, sin que existiese siempre claridad, sobre las fronteras o alcances de cada cual, llegando a confundirse muchas veces conceptos, o bien generándose malos entendidos, por la utilización no del todo pulcra de determinados enfoques teóricos, más por moda que por interés científico (8). Sin una adecuada decantación y comprensión de los “flujos” teóricos provenientes de las distintas vertientes de esta convergencia de enfoques académicos, en vez de urbanistas en sentido estricto, se estaría en presencia de sociologos urbanos, economistas de la ciudad, de derecho urbanístico, de arquitectos diseñadores de planos reguladores e ingenieros constructores de obras públicas. (Baigorri 1995)

Si seguimos el razonamiento de Jane Jacobs (9), quien consideraba ya a comienzos de los '60's a la ciudad como un “ecosistema”, sería justamente lafalta de una adecuada consideración por la complejidad, derivada de la confluencia de multiples variables interrelacionadas, el “talón de Aquiles” de la práctica urbanistica. Pues lo que se hizo evidente con la “crisis” de la modernidad industrial en los años 60's y 70's, es que los planificadores urbanos habrían intentado, por décadas, imponer ordenamientos artificiales, sin considerar la dinamicidad orgánica, intrínseca a las ciudades y las sociedades que las habitan. (Sparberg, 2006)

De acuerdo a la tesis de Peter Hall según la cual “mientras la academia iba por un lado, el mundo iba por otro”, compartida por buena parte de la comunidad académica, al menos desde los años 50s, se estaría asistiendo a una fractura paradojal entre la teoría urbana y la práctica urbanística, pues se produce justo en el momento en que comenzaba a adquirir un “cuerpo teórico puro” más formal y abstracto y la planificación urbana se habría institucionalizado. De hecho, según Hall, la institucionalización burocrática del “urbanista” habría contribuído a generar esta fractura, pues habría hecho perder la virtual independencia de la política de la cual habría gozado con anterioridad. Sin embargo, siendo considerada la planificación un instrumento de modernización dese sus orígenes, no resulta del todo claro que alguna vez haya existido tal independencia, lo cual puede implicar más una convergencia de fines que una ausencia de ingerencia política (Mazza 1993). En la medida que dichos fines entran seriamente en conflicto, ya a comienzos de los años 60s, las críticas provenientes de la academia ponen en duda la legitimidad misma del “urbanismo” como discplina ciéntifica.

Notas:
1.- Véase Louis Wirth (1938), Urbanism as a way of life, in American Journal of Sociology, n° 44, Chicago.pp.1-24.
2.-En 1873 la economía mundial enfrentó una grave crisis económica, que derivó en una depresión que duro al menos 2 décadas. La crisis fue gatillada por la sobreproducción en los sectores textil y siderúrgico, la cual derivó en un incremento de la migración campo ciudad agudizando las precarias condicies sociales en los barrios populares, coincidió con la gran oleada migratoria hacia Estados Unidos y Sudamérica y sirvió como impulso para el “nuevo imperialismo” que derivó en el reparto de África, ante la necesidad de abrir “mercados” para invertir los excedentes acumulados y obtener de ellos mayores fuentes materias primas.
3.-Emile Durkheim, Max Weber, Georg Simmel, entre otros, desarrollaron buena parte de sus reflexiones teóricas en el estudio del cambio social evidenciado en las ciudades occidentales.
4.-Por ejemplo, en 1884 en el Reino Unido se crea una “Comisión Real” para enfrentar el problema de la insalubridad de los barrios pobres de Londrés y del resto del país, con la participación del Principe de galés, futuro monarca británico. (Hall, 1996)
5.- En la University of Stanford, por ejemplo, existe una licenciatura en “urban studies”, concebida como un programa interdisciplinario que combina diversos enfoques académicos con experiencias concretas en el “mundo real”, como forma de enfrentar el estudio de las ciudades contemporáneas.
6.-En el sentido propuesto en 1962 por Thomas S. Kuhn en The structure of scientific revolutions, University of Chicago Press, Chicago.
7.- Tal como ocurre, por ejemplo, con el concepto de “no lugar” propuesto desde la filosofía, por Augè, como construcción conceptual cercana a la categoría de tipo ideal weberiano, en el sentido de constituir el extremo de una “polaridad falsa”, inexistente en la realidad concreta, cuyo valor radica en su carácter analítico; el cual sin embargo ha sucumbido a utilizaciones empiristas, que han terminado por vulgarizarlo.
8.- Ver Jane Jacobs (1961), The death and life of great American cities, Vintage Books, Chicago.

Fotografías:
1.- Taranto, restos de una antigua granja productora de aceite de oliva, con la siderúrgica ILVA de fondo. (JcScG, 2011)
2.- Weimar, sobreposición de urbanización nazi y edificio de época socialista. (JcScG, 2010)
3.- Barcelona, Plaza de Toros convertida en Centro Comercial. (JcScG, 2008)
4.- Amsterdam, antigua zona portuaria, containers convertidos en departamentos para estudiantes. (JcScG, 2011)

Bibliografía:
Baigorri, Artemio (1995). Del urbanismo multidisciplinario a la urbanística transdiciplinaria: Una perspectiva sociológica. In: Ciudad y Territorio / Estudios Territoriales, n° 104, pp. 315 – 328.
Clavel, Maite (2002), Sociologie de l'urbain, Antrophos, Paris.
Hall, Peter (1996), Las ciudades del mañana. Historia del urbanismo en el siglo XX, Ediciones del Serbal, Barcelona.

Harvey, David (1985), Urbanismo y desigualdad social, Siglo XXI Editores, Madrid.
Mazza, Luigi (1993), Attivista e gentiluomo?, in Archivio di studi urbani e regionali, n° 48, Franco Angeli, Milán.

Sica, Paolo (1978), Storia dell'Urbanistica”, Editori Laterza, Roma-Bari.

Sparberg Alexiou, Alice (2006), Jane Jacobs: urban visionary, Rutgers University Press, Piscataway, NJ.
Susser, Ida – a cura di – (2001), La sociología urbana de Manuel Castells, Alianza Editorial, Madrid.


27-11-2010

Apuntes: sobre el origen del Urbanismo en America Latina

por JcScG


El comienzo de la industrialización latinoamericana, aunque tardía, se inició tímidamente en la segunda mitad del siglo XIX con la introducción del ferrocarril (1). El cual fue recibido con gran entusiasmo por sectores políticos y círculos empresariales como símbolo de civilización y modernidad (2). Dicho evento representaba simbólicamente el nacimiento de una nueva, que coincidía con la importación de nuevas maquinarias para la producción y adelantos tecnológicos, de Europa y Estados Unidos, tales como: la iluminación pública, la electricidad, el telégrafo, el teléfono, el daguerrotipo (y posteriormente la fotografía), y con el tiempo el automóvil. Todo lo cual, pasó a conformar las bases sobres las cuales se construyó el imaginario urbano moderno, que iba a impulsar el Estado como forma de alimentar la posibilidad del desarrollo, a partir de la necesidad de un sentimiento homogéneo de identidad nacional.

Paralelamente, el mejoramiento en la infraestructura portuaria, facilitó una mayor explotación de los recursos naturales y un aumento en los niveles de intercambio, que junto con el nacimiento de entidades financieras, promovieron el rápido crecimiento de las ciudades comerciales, de cierto modo cosmopolizándolas con la llegada de capitales, bienes, servicios, profesionales e inversionistas de otras partes del globo, junto a las oleadas de inmigrantes extranjeros y nacionales de origen rural, trasformando a ciudades como Valparaíso, Río de Janeiro o Buenos Aires en importantes centros económicos, creciendo explosivamente en pocos años(3). Con el tiempo esta tendencia derivó en 3 fenómenos:

a) Una sobrecarga de la estructura productiva y de servicios de la ciudad, mostrándose incapaz de absorber tal magnitud de inmigración. El consiguiente deterioro de las condiciones urbanas, gatilló, por un lado, la aparición de conventillos y de construcciones “provisorias” hechas de desechos o cualquier material en sitios eriazos o en los márgenes de la ciudad , y por otro, la huida de la población de mayores recursos a zonas cada vez más alejadas del centro (4).

b) Una creciente “urbanización de las formas de vida”. En contraposición con las costumbres del mundo rural, deficitario y arcaico, la ciudad se ofrecía como agente de modernización y como polo de desarrollo. Aquel sitio donde se encuentran las oportunidades para “progresar”, lo cual repercutía aún más en el aumento de la migración campo ciudad, y en la progresiva urbanización del campo.

c) Una vez que la expansión economía alcanzó cierto grado de desarrollo, a comienzos del siglo XX surgió el Urbanismo como disciplina en América Latina, para responder al sin número de problemas sociales que generó la explosión demográfica (salubridad pública, hacinamiento, carencia de servicios básicos, saturación de vías de tránsito, inseguridad ciudadana, etc.).

En las primeras dos décadas del siglo XX, el urbanismo definido como un proyecto que debe tomar la ciudad entera como sitio de intervención se hallaba ya difundida en Argentina y Brasil, apareciendo con mayor retraso en Chile. Superando la noción introducida con anterioridad, según la cual había que transformar la imagen urbana colonial de las capitales sudamericanas en ciudades modernas y europeas, siguiendo el ejemplo de la París del Barón Haussmann o de la remodelación de Cerdà en Barcelona. Pasó bastante tiempo antes de que la preocupación por el diseño urbano y hermoseamiento de las ciudades, diera lugar a organismos, instituciones y políticas de planificación urbana.

La naciente planificación urbana demandaba profesionales especializados e intelectuales, así como de disciplinas asociadas, que permitiesen su desarrollo, institucionalizándose a tal grado que ya en los años 30 se impartía como cátedra en universidades de Argentina y Brasil. El surgimiento del urbanismo moderno, como disciplina, fue acompañado por la difusión de una nueva racionalidad, que en términos estilísticos fue llamada “modernismo”, e incluía aspectos tan variados como el fordismo (en lo productivo) o el racionalismo técnico, alcanzando una gran hegemonía dentro del urbanismo, al menos hasta la crisis social, económica y cultural de los años 60's.

Imágenes:
1.- Ilustración del puente Ferroviario del río Bio-Bío (Ceoncepción) en 1889.
2.- Conventillo en Valparaíso. Fuente: María Zimena Urbina, "Los conventillos de Valparaíso, 1880-1920: Percepción de barrios y viviendas", Revista de Urbanismo n° 5, 2002. Universidad de Chile.
3.- Buenos Aires hacia mediados del siglo XIX, antes de su modernización.

Notas:
1.- El 25 de diciembre de 1851 se puso en servicio la primera locomotora a vapor en Chile, uniendo la ciudad de Copiapó con el puerto de Caldera (81 km), para trasladar el material extraído de los yacimientos de plata, permitiendo el crecimiento de Caldera de los 200 habitantes que tenía en 1850 a 2.000, cuatro años más tarde. Contemporáneamente, en Perú el 5 de abril de 1851 entraba en servicio un ferrocarril que unía Lima con el puerto del Callao (13 km), mientras que un año antes hacía lo propio el ferrocarril de Georgetown a Maharcana en la Guyana inglesa. Alliende, María Piedad (1993): “Historia del Ferrocarril en Chile”, Goethe Institut / Pehuen Editores, Santiago, 1993
2.- Ilustran bastante bien esta visión, las palabras del Presidente de Chile, Federico Errázuriz Zañartu, dichas en 1873: “La locomotora va a resolver en breve tiempo el problema de tres siglos, manifestando prácticamente a los bárbaros pobladores de aquellos ricos e inmensos territorios, el poder y las ventajas de la civilización” . Ref. Alliende, María Piedad: op cit. p. 63.
3.- Buenos Aires vio incrementada su población en medio millón de habitantes entre 1890 y 1906, (de 520.000 a 1.063.000), y hacia 1.928 ya contaba con 2.230.000 habitantes; en el mismo periodo la población Río de Janeiro, creció de 523.000 a 811.000 habitantes (y tenía 1.158.000 en 1920)
4.- Outtes, Joel: “Disciplinando la sociedad a través de la ciudad. El origen del urbanismo en Argentina y Brasil (1894 – 1945)”, en EURE, vol. 28, nº 83, pp. 7-29, Santiago, mayo 2002.

19-11-2010

Teoría: Origen del urbanismo

por JcScG


No es posible comprender las ciudades contemporáneas, sin hacer referencia a las profundas transformaciones económicas que han experimentado las sociedades humanas desde la revolución industrial en adelante. En el mundo anglosajón la planificación urbana y el urbanismo como disciplina, nacen como respuesta a los graves problemas sociales y urbanos de las ciudades portuarias e industriales, justo después de la Gran Depresión de 1873-1890. Hecho no casual, considerando que tal como es posible hacer una correlación entre los grandes cambios económicos ocurridos en el mundo y los procesos de transformación (física y social) de las ciudades, también es posible relacionarlos con las transformaciones en los modos de “gobernar” tales cambios. Los cuales podrían ser agrupados en tres grandes momentos de la historia.

Un primer momento, que bien podría ser denominado como “post liberal” o de “reformismo social”, iría desde el nacimiento de la disciplina hasta la crisis de 1929, intenta responder a las señas inequívocas de la crisis del liberalismo económico, exigiendo cada vez una mayor intervención de parte del Estado, para enfrentar los desiquilibrios sociales y los efectos del deterioro de las ciudades, que comenzaban a obstaculizar el crecimiento económico. En este periodo, en el cual se masifica la idea de que el “interés público” debe ser perseguido por el Estado, se institucionaliza la planificación urbana, emergiendo respuestas como la “ciudad jardín”, la “higiene social”, la “zonificación” o la “surburbanización”, entre muchas otras; cimentándose de paso las bases teóricas del urbanismo.

Un segundo momento, “planificador” o “desarrollista”, corresponde al período que va desde la crisis de 1929 hasta la crisis del fordismo en los años 60s y 70s, el cual se caracteriza por la fuerte presencia del Estado en la planificación de la economía y la sociedad. Si bien, a nivel teórico puede concebirse como la continuación natural de las preocupaciones que dieron nacimiento a la disciplina, en este periodo se desprende de las perspectivas demasiado liberales e individualistas, encontrando en la Gran Depresión de los años 30s la justificación necesaria para “corregir” las inequidades del libre mercado por medio de la acción estatal. Durante este período, fuertemente influenciado por las ideas de Keynes(1), se sientan las bases de un nuevo sistema monetario mundial fundado en un mayor proteccionismo, se promueven políticas de desarrollo e industrialización impulsadas por el Estado y se desarrolla la disciplina urbanística como una herramienta fundamental en este proceso.


Sin embargo, la crisis económica de fines de los años 60s y comienzos de los 70s(2), que derivó en una progresiva desindustrialización de las ciudades europeas y norteamericanas, puso en entredicho en todo el mundo los modelos de planificación de corte keynesiano. Dando pie a un tercer momento, que bien podría denominarse “pos-moderno”, dada la emergencia de una pluralidad de enfoques y la yuxtaposición de disciplinas, en un horizonte donde todo parece gozar del mismo status de legitimidad; o bien “neo-liberal”, dada la naturaleza de las nuevas políticas económicas(3) que están a la base de las nuevas políticas urbanas. Independiente de que las respuestas sean “reformistas” o "conservadoras”, en este periodo se tiende a reciclar buena parte de los constructos teóricos, dispositivos técnicos e instrumentos anteriores. Una de las características de esta fase es que el vínculo entre las transformaciones en los estados (que pierden relevancia), en la economía (que se desvincula del territorio) y en la sociedad (que se “globaliza”), debilita el modelo de organización en base a estados-nacionales, abríendo nuevas posibilidades para dimensiones infra-nacionales.

Notas:
1. Ver, John Maynard Keynes (1936),The General Theory of Employment, Interest, and Money”, Macmillan, Cambridge University Press.
2. Normalmente identificada con la caída de los valores bursátiles de 1969, el fin de los acuerdos Bretton-Wood en 1971 y la crisis del precio del petróleo de 1973.

3. Cuyos ejes centrales son la desregulación, la privatización, la flexibilización del mercado del trabajo y la descentralización espacial.

Imágenes:

1. "The Strike" (1886), Robert Koehler.
2. Refinería de Petróleo ENI de Gela (Sicilia), construida como parte de las políticas de desarrollo promovidas por el Estado, de inspiración keynesiana, en Italia.
3. Población en Ciudad del Cabo, Sud África. Foto de Theo Scheffle
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Referencias:

Bairoch, Paul (1996), Cinq millénaire de croissance urbane, en I Sachs - compilador -, Quelles villes, pour quel développement?, Puf, Parigi. pp.17-60.

Benevolo, Leonardo (1996), “La città nella storia d'Europa”, Laterza, Roma-Bari.

Hall, Peter (1996), Las ciudades del mañana. Historia del urbanismo en el siglo XX, Ed. del Serbal, Barcelona.

Le Galès, Patrik (2006), Le città europee. Società urbane, globalizzazione, governo locale, Il Mulino, Bologna.

Plaisant, Alessandro (2009), La partecipazione nel governo delle trasformazioni del territorio. Strumenti innovativi per costruire la città dei diritti, Franco Angeli, Milán.

Swyngedouw, Eirk; Moulaert, Frank & Rodríguez, Arantxa (2002), Neoliberal urbanization in Europe: Large-Scale Urban Development Projects and the New Urban Policy, en Neil Brenner & Neil Theodor, Spaces of neoliberalism: urban restructuring in North America and Western Europe, Blackwell, Oxford. pp.195-229.
Véron, Jacques (2008), L'urbanizzazione del mondo, Il Mulino, Bologna.
Vicari Haddock, Serena (2004), La città contemporanea, Il Mulino, Bologna.