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23-01-2011

Taranto: Historia (2)

por JcScG & ApDR

Versione in Italiano: Taranto, sintesi storica

Los primeros años de la posguerra, en Taranto, son difíciles y cuesta mucho reconstruir la base económica de la ciudad, intentando recuperar la normalidad. La ciudad experimenta un tasa de desocupación altísima y una falta de perspectivas alternativas de desarrollo, que se ve empeorada por el incremento demográfico proveniente del campo.

En aquel entonces la administración local ve en las intervenciones extraordinarias para el sur de Italia, un camino de salida a esta incomoda situación. A fines de los años '50s, en el contexto de la política de los polos de desarrollo para el sur d eItalia, Taranto fue seleccionada por el Estado italiano, con un amplio consenso en la sociedad local, para ser sede del IV Establemiento Siderúrgico Italsider. Decisión adoptada en 1959, la industria fue inaugurada en 1964 y fue recibida como una clara oportunidad de alcanzar el desarrollo. Luego de la expansión de 1971, se transformó en el complejo siderúrgico más grande de Europa occidental, con una superficie de 15 km2, a pesar de que en el mundo industrializado se multiplicaban las señales del agotamiento del modelo de producción fordista.

Sin lograr desarrollar la economía y la sociedad que estaban en torno, con el paso del tiempo, los emplazamientos insdustriales fueron mantenidos, gracias a la acción directa del Estado, llegando la ciudad a registrar su máxima cantidad de población en 1981, 244.000 habitantes. Sin embargo, las señales de contaminación eran cada vez más evidentes, así como la depresión económica y la degradación de la ciudad, comenzando un proceso continuo de pérdida de población, que continúa hasta el día de hoy.

Luego de una década caracterizada por la conflictividad sindical, la ciudad entró en los años '80s sintiendo los síntomas del agotamiento de un modelo de desarrollo y de una situación de malestar ambiental. Hasta llegar al punto que en 1991, la ciudad fue declarada como "área de elevado riesgo ambiental", por parte del Ministerio del Ambiente de Italia. Agotada la política de las intervenciones extraordinarias, que sostenían la industria pesada en el sur de Italia, en 1995 la siderúrgica (denominada ILVA desde 1985) fue privatizada.

En los años sucesivos la ciudad navega entre administraciones populistas y aumentos en los niveles de contaminación, perdiendo población cada año, al mismo tiempoque reducía su elevada tasa de desempleo, que había llegado al 30%. En el 2006, sin embargo, Taranto sufre la quiebra financiera de la administración comunal y es intervenida por el Estado. La crisis financiera recibe a la ciudad en un periodo de estancamiento, en el cual trata de recuperar la normalidad administrativa. Mientras los niveles de contaminación alcanzan niveles inéditos (produce el 98% de las dioxinas de todo el país) y la desocupación llega al 25%.

Enero, 2011



20-01-2011

Taranto: Historia (1)

por JcScG & ApDR
Versione in Italiano: Taranto, sintesi storica
Fundada por los griegos, presumiblemente espartanos, en el 706 a.c., en una zona ya poblada, Taranto (Τάρας), fue uno de los centros más importantes de la "Magna Grecia", alcanzando su máximo espledor hacia el siglo V a.c. A partir del siglo III a.c., la ciudad experimentó la creciente presión de la expansión romana, sufriendo los efectos de las guerras púnicas y viendo instalarse una colonia romana en su territorio. Finalmente, en el año 89 a.c., las comunidades romana y griego se unieron para integrarse a la República Romana como come municipium (Tarentum) , dando lugar a un largo periodo de prosperidad y crecimiento urbano.
A la caída del Imperio Romano, le siguió un largo periodo de gran incertidumbre y de decadencia de la ciudad, pasando bajo el control de los Bizantinos, Godos y Longobardos. Hasta que en el 927 la ciudad es copletamente destruida por los Sarracenos y casi todos sus habitantes asesinados o deportados. Cuarenta años más tarde, con los pocos habitantes que quedaron con vida, la ciudad es refundada por los Bizantinos, sobre los escombros de la ciudad desaparecida, naciendo el "Borgo Vecchio", el actual centro histórico de Taranto. Siendo conquistada por los Normandos en el 1088, se estableció el Principado de Taranto, que duraría hasta comienzos del siglo XV.
Luego de un largo periodo de cierta estabilidad, en el cual el puerto de Taranto pierde relevancia en comparación con Brindisi, la cual se desarrolla gracias a las cruzadas, la ciudad pasa a formar parte del Reino de Nápoles en 1465, dependiente de la corona de Aragón. La dominación española, además de la constante amenaza turca (en los siglo XV y XVI), sumerge a la ciudad en largo periodo dedecadencia, que dura hasta bien entrado el siglo XIX.
En dicho periodo la ciudad evoluciona poco, y se consolida solamente como ciudad marítima de segundo orden. De hecho, la ciudad construida no eccede la isla de "Borgo Vecchio" (de poco más de 1 km²) y en 1861 (el año de la unificación italiana) apenas supera los 26.000 habitantes.
La expansión de Taranto comienza con la industrialización, gracias a la decisión del Estado de construir el Arsenal Militar. Inaugurado en 1888, luego de 5 años de trabajos, impulsa el crecimiento de la ciudad más allá de los márgenes de la isla, en tierra firme, duplicando la población en solo 20 años. Se llega al siglo XX, ya con una extensión de cerca de 3 km² y 56.000 habitantes. Dicho crecimiento continúa con las primeras décadas del nuevo siglo, favorecida por las necesidades bélicas derivadas de la Primera Guerra Mundial, llegando a contar casi 100.000 habitantes.
Paradojalmente, el fin de la guerra significó un duro golpe para la ciudad, sufriendo su primera "crisis ocupacional" de la era mderna. Sin embargo la ascensión del fascismo (en 1922), tuvo un efecto revitalizador, pues en el proyecto de crear un Imperio Itálico, se incrementó la necesidad de contar con una flota naval numerosa y moderna. Dándose un nuevo impulso a la actividad de la industria militar de Taranto, desarrollándose los astilleros.
Esta situación se acabó entre 1941, cuando Taranto sufre un bombardeo por parte de las fuerza británicas, obligando a la flota italiana a refugiarse en Nápoles, y 1943, cuando el Reino de Italia se rindé definitivamente a los Aliados. A partir de entonces, en la ciudad pierde sentido mantener la principal actividad industrial, dejando a miles de personas sin trabajo.


Imágenes:

n°1: Plano de Taranto de 1885, donde se muestra la gran densidad habitativa de la isla de Borgo Vecchio, y la futura expansión hacia Borgo Nuovo.

n° 2: Vista area de Taranto, se aprecia la isla de
Borgo Vecchio (que separa el Mar Piccolo del Mar Grande), Borgo Nuovo (a la derecha), Tamburi (arriba) y el puerto (a la izquierda).

Nota:

Borrador escrito como documento de trabajo en el marco de la investigación explorativa: “Narratives and trajectories of development in 'difficult cases' of Southern Italia and East Germany”, llevada a cabo en conjunto con Anna Paola Di Risio, para el 5th AESOP Young Academics Network Meeting 2011, a realizarse en Holanda.

22-08-2010

Incertidumbre. Futuro, tenemos un problema

Incertezza. Futuro, abbiamo un problema (versione in Italiano)
por JcScG

En la gestión de las crisis se evidencian los límites sociales de la aplicación de los modelos de política y de economía. América Latina ha conocido, con anticipación algunas de los virajes impuestos a nivel mundial en los años 90's, y ofrece una ocación especial para reflexionar sobre un problema más general: la dificultad a la hora de tratar el futuro.

La "predicción" parecía ser la forma necesaria, para para ocuparse de la sociedad, desde comienzos del siglo XX, cuando en cambio la economía se mostraba ser incapaz de hacer predicciones certeras. Una debilidad que se manifiestó con toda su fuerza con la crisis del '29 y que contribuyó a la confirmación de una modalidad particular de políticas, en las cuales la intervención del Estado era considerada el complemento natural, para hacer frente a la incapacidad predictiva de las fuerzas y de los actores sociales.

Pero no por ello disminuyó el deseo de vaticinar el futuro: a partir de los años 50's, bajo la estela del "kenesianismo" se multiplicaron los modelos teóricos que buscaban hacer encuadrar el cerco ,entre procesos económicos difícilmente controlables y exigencias de desarrollo. De este modo se llevaron adelante, por ejemplo, la estrategia de los "polos de desarrollo" en el sur de Italia y el "desarrollismo" en América Latina, bajo el gran paraguas de la CEPAL.

Sin embargo, también en esta oportunidad, la confianza no duro por mucho tiempo: ya desde los años 60's gana terreno la idea de que no es posible ofrecer modelos interpretativos generales, que sean capaces de responder a los problemas emergentes y al mismo tiempo de planificar los desafíos a largo plazo. Y a las cuestiones sociales, se le suma la problemática ambiental, dos de los campos mayormente afectados por la incapacidad de las ciencias económicas, por una parte, y de la política por otra, para hacer frente a las crecientes dificultades.

Con posteriordad, las crisis de 1969-73 fue vista como un efecto de la sobreestimación, por largo tiempo, de las posibilidades efectivas de control; y como el fin de las esperanzas puestas en un modelo de desarrollo "keynesiano", en el cual todavía se presumía posible perseguir la maximización de las ventajas colectivas. Los efectos sociales y territoriales de dicha perdida de confianza se hicieron sentir de manera de manera asincrónica, sea a nivel estrcutural como a nivel local, al menos hasta fines de los años 80's y los años 90's, cuando las políticas de inspiración neoliberal se volvieron hegemónicas, sobre la base de la recuparación de la economía global.

Dejando a las espaldas la herencia del periodo de las grandes intervenciones del Estado en la economía, se pudo abrazar con gran optimismo la idea de la desregulación, apuntando más al crecimiento económico y menos al desarrollo. La austeridad fiscal fue una de las respuestas que los contextos urbanos (en especial en los anglosajones) tuvieron que enfrentar, incidiendo sobre todo en el gasto público. De este modo nace la alianza entre agentes públicos e inversionistas privados como mecanismo de revitalización de las frágiles economías urbanas.

Por ejemplo, principios como la "partnership", desde entonces, han influenciado las políticas de la Comunidad Europea, de los años 90 en adelante. Una vez más América Latina ejemplifica nitidamente este paso, en el cual el sector privado reemplaza al Estado como motor del desarrollo urbano, sea por medio de la liberalización del suelo, la flexibilización de las normas o por la conseción de obras públicas. Sería fácil argumentar que en el modelo que ve las ciudades como el motor de la economía, los grupos de poder (lobbies) locales, nacionales y globales, que actuan en compotencia entre sí, negociando posiciones y ocasiones con el estado; serían los que estarían dando forma a las ciudades contemporáneas y a sus nuevos problemas. Al menos hasta ahora, momento en el cual las ciudades pasaron de ser el motor de la economía al catalizadores de la crisis global de 2008.

En todo este contexto, lo que fue pasado por alto en la planificación de las intervenciones urbanas, al menos desde hace los años 50's, es la complejidad social, histórica y cultural intrínseca a las ciudades. Dado su carácter heterogeneo, la complejidad se vuelve más problemática cuando se enfrentan situaciones de crisis. La complejidad única de cada contexto local se presenta, entonces, como un problema que se añade a la incertidumbre inerente al sistema económico. Un problema que, sin embargo, puede contener en sí mismo las respuestas, siempre que sea incluido como parte de una estrategia sostenible a largo plazo.

No obstante, una de las grandes dificultades en este sentido, es que la consecuencia de los fenómenos exonomicos y de las transformaciones sociales, no se evidencia de inmediato en la forma física de las ciudades, y muchas cosas se hacen evidentes cuando ya es demasiado tarde. En general, los modelos de gestión de la crisis seguidos por la disciplina económica, han insistido, hasta ahora, en buscar el modelo interpretativo más sofisticado posible para poder controlar la realidad. Probablemente, sería oportuno desarrollar metodos mejores, y más específicos, para gobernar la complejidad.

2010


Imágenes
1.- George Grosz, "Grauer Tag", (día gris) 1921.
2.- Area industrial abandonada, ruinas de la ex-siderúrgica Italsider de Bagnoli, Napolés, Italia.


Nota:
Original en italiano, aparecido el 27 de febrero de 2010, en Daily Planum n°3, suplemento de "Planum - The European Journal of Planning", en el marco de la XIII Conferencia de la Sociedad Italiana
de Urbanistas (SIU), llevada a cabo en el Departamento de Estudios Urbanos de la Universidad Roma Tres.

15-08-2010

Apuntes n° 2: ¿Qué pasó con el fin de la territorialidad?


Por JcScG

Hacia fines de los años 90s, cuando se hacía alusión al explosivo crecimiento de las redes de comunicación y su impacto en todas las esferas de la vida social, era fácil caer en la tentación de pensar que se asistía al proceso de superación de la territorialidad. El fin de las jerarquías territoriales, que proponía, entre otros Baigorrí(1); el cual conllevaría a la reformulación de la espacialidad a partir de ciertas coordenadas culturales virtuales (cibercultura), que se extienden por todo el globo.

Esta visión se fundamentaba en el supuesto de que la configuración sociocultural contemporánea se caracterizaba por la presencia de una estructura no jerárquica (horizontal), carente de un centro fijo, flexible y adaptable, que podía ser concebida como un espacio “alternativo” (espacio virtual). Este “espacio” venía a transgredir la topología del mundo que nos acostumbramos a habitar, ofreciendo una espacialidad virtual, en la que los territorios conocidos quedarían abolidos. En este marco, el espacio no constituiría un “a priori”, como tradicionalmente se tendía a concebir, sino una imagen. Ni real, ni irreal, simplemente virtual(2).

Lógicamente la “realidad virtual”, como espacio nuevo donde se desarrollan las relaciones sociales y de intercambio (de bienes, servicios e información), es una entidad desterritorializada capaz de engendrar varias manifestaciones concretas, e incluso comunidades enteras, en distintos momentos y lugares, sin por ello estar ligada a un lugar o a un tiempo específico. Pues, “la universalización de la cibercultura propaga la co-presencia y la interacción de cualquier punto del espacio físico, social e informacional” (Levy, 2001) (3).

En este sentido, sería irrelevante si se vive en Montreal, Teherán o Budapest, para participar de una comunidad determinada o de las alternativas que ofrece esta otra dimensión de la realidad. Una dimensión resignificada y codificada de tal forma que todo parece poder estar disponible en cualquier parte todo el tiempo. Por lo cual resultaría imposible fijar la realidad en alguna coordenada espacio temporal concreta.

Ahí sería donde la territorialidad comenzaría a palidecer. Si no fuera porque que los contextos territoriales (y las condiciones materiales de vida) de cada comunidad o persona, no son sólo importantes para los excluidos por la “brecha digital(4), sino también para aquellos que estando integrados a las redes globalizadas de información, deambulan en la bi-dimensionalidad (entre lo material y lo virtual) de la realidad sin aparente conflicto.

Después de haber participado en un foro sobre historia usuarios de Latinoamérica, de haber visto en directo un partido de la Champions League jugado en Londres, de haber leído los titulares de la prensa de Estados Unidos, de haber realizado transacciones financieras en un Banco chileno, de relacionarse solo por Twitter o Facebook, de haber conversado con un familiar en España por Skype, de haber comprado un libro on-line en una librería de Turín y de haber vendido un sombrero por E-Bay a un comprador inglés; después de hacer todo eso sin salir de su departamento en Roma, una persona fácilmente puede sentirse afectada por el cierre de un supermercado en su barrio, por el derrumbe de un edificio que asociaba a su niñez, por el cambio de tráfico de una calle, por la huelga de los basueros o por la simple instalación de un letrero de no estacionar frente a su casa.

Pero no solo ello. La emergencia del calentamiento global como tema en la agenda pública, o del terrorismo como tema de preocupación mundial, le devolvieron al territorio en poco tiempo una centralidad que había ido perdiendo durante las últimas dos décadas. La recesión económica que siguió a la crisis financiera de 2008, no hizo sino confirmar esta tendencia, haciendo relucir una serie de problemas urbanos que en muchos lugares se creían desterrados o controlados, tales como altas tasas de desempleo, la marginalidad, la pobreza o la violencia urbana.

Es decir, independiente de cuan integrado se esté a las redes mundiales de información, de cuan globalizadas sea las ciudades contemporáneas y cuan homogénea la cultura que se consume en todo el mundo, hasta que no seamos capaces de suplir la dimensión cotidiana de la vida humana experimentada a través de los sentidos, el espacio físico siempre va a poseer una relevancia incuestionable.

Aún en un futuro escenario hipotético, donde de “ciudadanos” (5) pasemos a ciber-habitantes, encerrados en pequeñas burbujas individuales, donde “virtualmente” desarrollemos nuestra vida sin mayor contacto con la sociedad y el entorno material, basta una ordenanza municipal que determine la construcción de una autopista de alta velocidad frente a nuestro apartamento; que por la negligencia de sus autoridades se suspenda el suministro de electricidad, o de recolección de basura; que ocurra una catástrofe (terremoto o inundación); y de pronto la ciudad, esa ciudad específica y ninguna otra, o el “desconocido espacio que nos rodea”, adquirirá una existencia y una relevancia imprevistas.

Notas:
1Baigorrí, Artemio: “Hacia la urbe global: ¿El fin de las jerarquías territoriales?”, Universidad de Extremadura, ensayo presentado al XIV Congreso Mundial de Sociología de la ISA, RC07 Future Research Session, Montreal, Julio 1998
2Cuadra, Álvaro: “De la ciudad letrada a la ciudad virtual”, LOM Ediciones, Santiago, 2003.
3Levy, Pierre: “Cibercultura”, Editorial Dolmen, Santiago, 2001.
4Castells, Manuel: “La divisoria digital: una perspectiva global / Los retos de la sociedad red”, en La galaxia Internet, Plaza y Janés, Barcelona, 2001.
5En el sentido clásico de la palabra que lo define como un miembro de una comunidad política vinculada a un territorio particular.

Imágenes
1.- Extracto de "autopista de la información de alta velocidad", hecho por Truelight9

2.- New Orleans bajo los efectos del Huracán Katrina. 2005.
3.- Crisis de la recolección de basura en Palermo, Italia.

04-08-2010

Táranto: ciudad a la espera (segunda parte)

Por JcScG

Se accede a la isla(1) por el puente de Porta Napoli el cual desemboca en la plaza Fontana: de origen bizantino, fue víctima de una triste intervención en acero para recordar la industrialización de la ciudad. Desde ahí es posible adentrarse en las estrechas callejuelas del tejido urbano de la "Ciudad Vieja", o bien, ir hacia el "lungomare" (costanera), que rodea la isla, para salir de ella velozmente.

Si bien la ciudad histórica es fascinante, no es lo que esperábamos, entre varias razones, porque se sabía que el ára había sido objeto de programas de recualificación urbana. Sin embargo, no es simple identificar el éxito de tales intervenciones, más allá de alguna señalética, fachada, veredas restauradas o algún museo u oficina cerrada. Más que nada, son evidentes los signos del deterioro y el abandono.

Esta sensación de abandono, o de suspensión temporal, no hace más que reafirmarse a medida que uno se adentra en los pasajes y callejuelas de la ciudad. Hacia el sur, se deja la isla atravesando el puente giratorio(2), con el castillo aragonés(3) a la derecha y el "mar piccolo" a la izquierda, para entrar al "borgo nuovo".

Con un aire provinciano, un ritmo lento, calles más amplias y limpias, y una ordenada arquitectura de fines del siglo XIX y comienzos del XX, vendría a ser el verdadero corazón de la ciudad, donde es posible ver una vida urbana de acuerdo a cánones "normales", con flujos de personas de diverso tipo, con un tráfico moderado de automóviles y transporte público, comercio, negocios abiertos, vitrinas arregladas, algunos cafés y restaurantes, como si Taranto fuese una ciudad como muchas otras. Pero no lo es.

En la ribera opuesta del mar piccolo, la situación es muy diferente. Extendiéndose justo sobre los márgenes de los establecimientos industriales, la vida en los barrios Tamburi y Porta di Napoli se desenvuelve, literalmente, bajo la pestilencia de la siderúrgica y tienen bien poco que envidiarles los sectores periféricos de cualquier otro lugar. Si bien, no hay "poblaciones callampas(4)", la degradación física y social está ampliamente difundida y el ambiente está muy contaminado. Las calles despobladas, la ausencia de negocios comerciales, edificios y apartamentos con las ventanas cerradas, todo cubierto de un fino polvo rojizo, confuguran un cuadro un poco angustiante. Yendo hacia el este, el panorama si bien cambia, no mejora demasiado.

Recorriendo cerca de 6 km hacia el este se llega al viale Cannata en la cirunscripción Paolo VI. El barrio fue construido para alojar a los trabajadores de la siderúrgica en los años 60s, en un área rural de matorrales (maquia mediterránea), y constituye uno de los límites de la ciudad. El barrio se extiende fragmentariamente por cerca de 5 mil hectáreas, y se caracteriza por sus grandes edificios de apartamentos emplazados de modo disperso, entre grandes espacios residuales vacíos, vinculados por medio de grandes calles y avenidas, pero carentes de espacioo públicos funcionales, servicios y mobiliario urbanos suficientes. De hecho, aun cuando es una tarde de día lavorativo de marzo, no se ve a casi nadie en las calles, menos aún en los intersticios vacíos entre los edificios; y las ventanas permanecen cerradas para hacer frente al humo de las chimeneas.

Fotos: JcScG, marzo 2010.
1.- Piazza Fontana, isla de "Borgo Antico".
2.- Barrio Paolo VI.



Notas:
1.- La isla corresponde al centro histórico de la ciudad, el cual constituía toda la ciudad hacia mediados del siglo XIX.

2.- Orgullo de la ingeniera tarantina de fines de siglo XIX, fue construido para permitir el paso de naves de guerra desde el golfo de Taranto al fondeadero del mar piccolo.

3.- Fue mandado a construir por Fernando II de Aragón en el siglo XV sobre una fortaleza bizantina del siglo X.

4.- Nombre dado en Chile, a lo que en italiano son baraccopoli, chabolas en España, villas miserias en Argentina, etc.

03-08-2010

Táranto: ciudad a la espera (primera parte)

Provoca un extraño efecto llegar a Táranto por primera vez. No se comprende bien si se está yendo hacia los márgenes olvidados del "mundo desarrollado", o se está retrocediendo a los años '80. Como sea, los signos de recesión económica, pobreza, conflictos sociales y degradación urbana, son a estas alturas, evidentes; tal como es evidente la contaminación, su efecto más conocido. Al punto, que llama la atención la semejanza, en ciertos aspectos, con algunas realidades de "desarrollismo" fallido en el Cono Sur o de abandono industrial en Europa del Este.

La ciudad, ubicada en el Mar Jónico, parece más lejana de lo que verdaderamente está. Hacen falta unas 7 u 8 horas para recorrer los 515 km que la separan de Roma. Ya desde el arribo a la ciudad se siente una sensación particular de aislamiento, no sólo geografico, con las regiones del centro-norte de Italia y del eje "adriatico-pugliese" (la Autopista finaliza 20 km antes de llegar a la ciudad); sino también, en sentido temporal, como si este lugar viviese suspendido en una espera permanente. En espera que ocurra alguna cosa que cambie el sentido de las cosas, pero que no sucede nunca.

La primera imagen que deja Taranto, es la de una ciudad atrapada, cercada ente los "mares"(1) y los establecimientos industriales. Justo antes de llegar a la ciudad se pasa bajo las cintas transportadoras de "material" de la siderúrgica(2), con el puerto industrial a un lado y la refinería de petróleo y la planta siderúrgica al otro. Luego aparecen las primeras casas y los primeros signos de vida urbana, hasta llegar a la Estación de Trenes en la zona de Porta di Napoli, a pocos pasos del barrio Tamburi y la isla de la Ciudad Vieja.

El centro histórico, construido en la isla que separa el mar piccolo del mar jónico, es un "diamante en bruto", sometido a un fuerte deterioro tras décadas de abandono. Esta área, muestra una gran riqueza arquitectónica que remonta a diversas épocas, relatando historias del paso diferentes pueblos(3), siendo toda la ciudad hasta las últimas décadas del siglo XIX, cuando fue instalado el Arsenal Militar y se construyó la zona de Borgo Nuovo (en tierra firme al sur de la isla) dada la sobrepoblación de la ciudad; y al mismo tiempo, evidencia los efectos del despoblamiento de los años 60 en adelante. Es decir, la disminución del número de residentes y de actividades productivas . Si hacia fines del siglo XIX habitaban en el centro histórico 30.000 personas, hoy en día no lo hacen más de 4.000.

... continuará

Notas:

1.- La ciudad de Táranto se caracteriza por la presencia de dos estrechas entradas de mar (canales), con una isla al medio (donde está el centro histórico) que forma un pequeño mar interior, denominado mar piccolo, en contra posición del mar grande, que es el golfo de Táranto.

2.- Construida por el estado italiano entre los años 1958 y 1964, como parte de la política de polos de desarrollo que debía industrializar el sur del país, su tamaño fue duplicado en 1971 llegando a tener más de 20 mil trabajadores. En la actualidad ocupa a poco más de 12 mil personas, y es la mayor fuente de contaminación de la ciudad, siendo responsable del 98% de las dioxinas, el 85% del plomo y el 63% del mercurio, producidas en Italia, entre muchos otros contaminantes. Transformandoa Táranto la ciudad en la que presenta las mayores tasas de cáncer del país.

3.- Fundada en el siglo VIII a.c. por los griegos, fue conquistada por romanos, lombardos, bizantinos, normandos, sarracenos, suevos, franceses, aragoneses, bajo la permanente amenazas de turcos y venecianos, pasando luego a formar parte del Reino de Nápoles y después del Reino de las Dos Sicilias, hasta la unificación italiana en 1861.


Foto: JcScG, marzo 2010.
Plano: Presidenza della Regione Puglia

* Original en italiano, en "
Urbanística Tre", sección Opiniones, mayo 2010, revista on-line del Departamento de Estudios Urbano (DipSU), de la Università Roma Tre, Italia.