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02-12-2012

por JcScG

La foto que sigue a continuaciòn, realizada en octubre de 2012, no deberìa despertar ningùn interès particular. No es una gran foto y no pasa de ser un ejemplo del mal gusto que cubre las calles, edificios y espacios pùblicos, en medio de una campana electoral. Sin embargo, esconde una historia triste y olvidada, que fuera de los màrgenes de la comuna de Talcahuano no parece importar a nadie, al igual como ocurre con la ciudad entera.

El 27 de febrero de 2010 un violento terremoto y un posterior tsunami asolaron las regiones del Maule y del Bìo-Bìo. Entre los lugares màs afectados se encuentra el puerto de Talcahuano, cuyo lema  «Primer puerto militar, industrial y pesquero de Chile», alude a su condiciòn de ser uno de los principales del paìs y sede de la màs importante base de la Armada nacional. Entre los inmuebles afectados se encuentra el edificio de la Aduana, que se ve en la fotografìa. El cual no solo resultò con serios danos, producto del sismo y el tsunami, sino tambièn del saqueo, los incendios, la destrucciòn y el abandono. 

Al igual que en numerosas partes de la ciudad, en la Aduana aun son visibles los efectos del terremoto y de la actitud tomada por las autoridades y la comunidad. A 32 meses de ocurrido el desastre, el estado del inmueble caracterìstico del borde costero y la imagen urbana del puerto es desolador, quedando reducido a la condiciòn de ruina sin valor alguno, sucia, rayada, deteriorada. La ciudad misma no guardò respeto por los ejemplos dolientes de su propia tragedia. Tal como se puede apreciar en la fotografìa, en un gesto que dice mucho sobre la importancia que tiene el patrimonio, la historia y la imagen urbana de las ciudades en estas latitudes, los distintos candidatos al sillòn edilicio, usaron los restos arruinado de la Aduana como un basurero de su propaganda electoral.

En septiembre de 2012 las autoridades informaron que evaluan la destrucciòn de la Aduana, para dar lugar (una vez màs) a un nuevo y "moderno" edificio. Como tantas veces ha ocurrido en el Gran Concepciòn, y como es probable que vuelva a ocurrir.




08-10-2012

Santiago olvidado: barrios

Amenazados por las inmobiliarias, una legislaciòn permisiva, en algunos casos procesos de gentrification y la ausencia de una planificaciòn estratègica a nivel metropolitano, que defienda, conserve, restaure y promueva el patrimonio urbano de la ciudad de Santiago, subsisten aùn varios barrios tradicionales intentando asegurar su sobrevivencia. 

a) Barrio Matta Sur

Vasta zona popular comprendida al Oriente por la Av. Vicuna Mackenna, al Norte por la Av. 10 de Julio, al Sur por el Zanjòn de la Aguada y al Poniente por la Ruta n°5 (Panamericana)

* Sitio Web: http://www.mattasur.cl/historia_mattasur.htm

b) Barrio Dieciocho

Antigua residencia de la elite santiaguina durante la segunda mitad del siglo XIX hasta la dècada de 1920, sus lìmites son la Av. Alameda Bernardo O'Higgins por el Norte, Av. Blanco Encalada por el Sur, la calle San Ignacio por el Oriente y la Av. Espana.

* Sitio Web: http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=elbarriodieciocho(1860-2008)

c) Barrio Viel

Tradicional barrio popular que encierra diversas tipologìas de vivienda obrera impulsada por el Estado de 1930 a 1960. Comprende la zona ubicada entre Av. Matta por el Norte, Av. Nuble por el Sur, la calle San Diego por el Oriente y la calle Viel por el Sur.

http://www.barrioviel.cl/

d) Barrio Huemul

http://santiagoteconozco.wordpress.com/2011/06/28/barrio-huemul/

e) Barrio Yungay

http://www.elsitiodeyungay.cl/


09-08-2011

Lota, ¿una ciudad en contracción?

por Juan Carlos Santa Cruz G.


Existe en el mundo una serie de ciudades que en los últimos años han sido denominadas shrinking cities, es decir ciudades en "contracción". Fenómeno que suele asociarse a ciudades industriales, que a raíz de la crisis de la industrialización y el fordismo, a partir de fines de los años '50s y los años '60s comenzaron un progresivo proceso de desindustrialización y pérdida de población, que se consolidaría en los años 70s. Ejemplos paradigmáticos de este tipo de ciudades son: Detroit y San Louis en los EE.UU.; Manchester y Liverpool en el Reino Unido; Leipzig y Halle en Alemania oriental; y un sin fin de otras ciudades.

En 2002 un grupo de investigación, reunido bajo el nombre "Shrinkingcities", se dio la tarea de identificar y estudiar estos lugares. Llegando a la conclusión que, entre 1950 y 2000, unas 350 ciudades con más de 100.000 habitantes: 59 en EE.UU, 27 en Gran Bretaña, 26 en Alemania y 23 en Italia; habían sufrido pérdidas de almenos el 10% de su población. Mientras que a partir de 1990 la misma suerte le ha tocado a 13 ciudades en Rusia, 22 en Ucrania, y 13 en Kazajstán. Llegando a afectar a casi un 25% de todas las grandes ciudades del mundo. Las principales razones que las explicarían serían: la desindustrialización de las economías avanzadas, el colapso del bloque soviético y la ocurrencia de guerras, catástrofes y epidemias.

Dicha realidad, aplicada a un país Sudamericano - por ejemplo Chile - parece ajena, extraña a sus procesos históricos, económicos y sociales. Toda vez que las crisis económicas tradicionalmente han impulsado la migración campo ciudad, incrementando el tamaño de la ciudades. Incluso cuando ocurrío el masivo cierre de fábricas y empresas en los años 70s y 80s, como consencuencia de los ajustes estructurales tendientes a reducir el tamaño del Estado, la crisis de la deuda de 1982 y la privatización de la mayor parte de las empresas públicas, las ciudades chilenas no dejaron de crecer. Aumentó el desempleo y la población de las grandes y medianas ciudades, las cuales se llenaron de personas en busca de trabajo. Que fueron vitales durante la recuperación de fines de los '80s y los años '90s.

Sin embargo, existe una ciudad chilena que va contra la tendencia al crecimiento del país sudamericano: Lota. Ya a comienzos de los años '70s bordeba los 50.000 habitantes, y 40 años más tarde tenía solo 47.000, mientras el país duplicó su población en el mismo período y la mayor parte de las ciudades crecieron considerablemente. A pesar de que no es posible aplicar la categoría "shrinking cities" a ciudades chilenas, el débate desarrollado en torno a ellas nos da luces para analizar el caso de Lota desde otra perspectiva, insertándola en procesos globales que afectan incluso a las pequeñas economías emergentes sudamericanas.

Entre 1992 y 2010, un 6% de población, pero la decadencia de Lota es más económica y social, que demográfica. La crisis de Lota ha sido descrita solo como un ejemplo del ocaso de una company town minera, como han ocurrido varios en la historia de Chile: las oficinas salitreras, Sewell o Chuquicamata. Es decir, campamentos mineros que desaparecen cuando cierra la actividad minera, tal como está ocurriendo en El Salvador. Sin embargo Lota es mucho más que una "company town" carbonífera, de hecho a lo largo del siglo XX dejó de serlo. No era un "simple campamento", es y era una ciudad a todos sus efectos, si bien su economía dependía de la actividad minera, su sociedad se desarrolló mucho más allá.

En la medida que se agudizaba la crisis del carbón, en el marco de la crisis energética de los 70s y las reformas neoliberales del Régimen Militar, la ciudad empezó a decaer. Durante la dictadura pagó caro su condición de ciudad obrera y sindicalizada, recibiendo escasa atención. En los 90s los planes de conversión productiva, que siguieron al cierra de la "mina", fueron insuficientes e ineficaces, fracasando. Dejando una ciudad degradada, con grandes áreas ex-industriales abandonadas, con altos niveles de desempleo y de pobreza (2 o 3 veces la media nacional), zonas contaminadas y escasas perspectivas de desarrollo.

La pregunta queda abierta, considerando que sus ciudades "vecinas" - vinculadas a la industria carbonífera - continuaron creciendo entre 1970 y 2002: Coronel (67%), Lebú (79%) y Curanilahue (96%),; ¿es posible considerar a Lota una ciudad en contracción?.

Imágenes
1° Leipzig, industrias abandonadas.
2° Lota, yacimiento de carbón abandonado. Foto: Juan Pablo Grau N.
3° Lota, detalle yacimiento de carbón abandonado. Foto: Juan Pablo Grau N.


21-03-2011

Orígenes de la urbanización chilota

por JcScG

Con anterioridad a la conquista española no existía en estas islas una idea de centro geográfico, ni conceptos de margen o frontera, que no fuesen los dados por el cambiante entorno inmediato. Dando lugar a la dispersión de la población y a la inexistencia de pueblos, caseríos y centro sacralizados, reconocidos por todos como tales. Existían momentos en los cuales se realizaban actividades de tipo religioso como el nguillagtún y se adoraba a divinidades asociadas con elementos de la naturaleza, pero se carecía de algún tipo de noción de centro que unificara a las distintas comunidades y clanes. Esto hasta la llegada de los europeos, con sus nociones geométricas y su necesidad de delimitar los territorios.

La figura de la iglesia representando la presencia eterna de dios en un sitio específico que se tornó sagrado, vino a constituir la primera marca que determinó un centro en torno al cual debía reunirse la comunidad. Con las iglesias se estructuraron espacialmente los diversos sectores del archipiélago, los cuales se conservan hasta la actualidad, se transformaron con el paso de los siglos en los pueblos, caseríos y villas que se desparraman por toda la geografía insular, con algunas excepciones como Ancud o Quemchi.
En los siglos XVII y XVIII comenzó a ser trazada la isla de Chiloé, dando origen a las primeras señas inequívocas de urbanización. El poblado chilote se desarrolló a partir de la iglesia, referente urbano a partir del cual se extendieron longitudinalmente los diversos villorrios siguiendo la forma del borde costero. Mientras la iglesia demarcaba el centro, el cementerio, ubicado detrás de ella o sobre una colina, establecía el límite físico y simbólico del pueblo.

En algunos casos, se procedió a trazar calles rectas, en otros se usaron los senderos y caminos que comunicaban a los distintos sectores, como estructura base del desarrollo urbanístico. Sin embargo, a diferencia del resto del país, más allá de alguna fundación, como Santiago de Castro, el intento español de formar pueblos de indios fracasó. Tanto por la idiosincracia local acostumbrada a vivir en forma desparramada en el campo e islas, como porque al tratar de crear asentamientos trazados sus concepciones urbanísticas, los españoles se enfrentaron a costumbres profundamente arraigadas de adaptación al entorno físico: fragmentario y lluvioso. Los españoles diseñaron un tipo de sociedad, la cual como todo en Chiloé terminó adaptándose al entorno físico, social y cultural, en su afán de ordenar un mundo que les parecía caótico.

La conquista de Chiloé, por parte de Chile, trajo consigo la liberalización del comercio y de los puertos, dando un nuevo impulso a la urbanización de las islas. Llegando a fines del siglo XIX a concentrar al 10% de todo la población del país (hoy no supera el 1%). Con el pasar de los años progresivamente los caserios dieron lugar a pueblos y estos a pequeñas ciudades incapaces de detener el exodo migratorio hacia la Magallanes, Argentina y la zona centro sur de Chile.
El proceso lento y progresivo de urbanización, que contó con el impulso de la Educación básica oglitaria, se vio abruptamente alterado por el terremoto de 1960, que obligó a reconstruir todos los pueblos y ciudades chilotas, dando verdadero inicio a la urbanización de Chiloé según cánones "modernos". Se realizaron importantes proyectos viales y habitacionales, ampliándose la electrificación y la cobertura de agua potable y alcantarillado. Las ciudades experimentaron una notable expansión, que vería un segun gran impulso, con las reformas liberales de los 70 y 80, que fomentaron el sector exportador y la industria salmonera.

Fotos
1. Mapa de Chiloé. Atlas de Claudio Gay.
2. Iglesia de Chonchi. JcScG. 1998.
3. Fiordo de Castro, Castro. JcScG. 2000.
4. Calle Blanco Encalada, Castro. JcScG.1999.
Nota
Este artículo, fue hecho sobre la base de un texto contenido en la tesis para optar al título de Sociólogo, "La proletarización de la fuerza de trabajo en Quinchao. Un fenómeno de coexistencia urbano moderno y rural arcaico." Universidad de Concepción, 2001.


30-12-2010

Apuntes: Chiloé, modernización forzada

por JcScG

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El presente de Chiloé puede ser concebido como un producto singular de las políticas económicas que se arrastran desde los últimos 35 años en Chile tendientes a la apertura económica unilateral hacia los mercados externos y a la reducción del tamaño y participación del Estado, que ha sido denominada "modernización neoliberal".
En este sentido, la particularidad de Chiloé como entidad inserta en el ordenamiento económico mundial está dada por su configuración cultural e histórica y por el carácter específico que asumieron tales políticas en sus márgenes espacio temporales, o dicho de otro modo por la forma a través de la cual se ha internacionalizado económica y culturalmente el archipiélago.
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La manifestación local de la modernización neoliberal se expresa principalmente en: a) la proliferación de empresas privadas de capitales foráneos ligadas, directa e indirectamente, a las actividades salmoníferas, pesqueras y forestales; b) la creciente urbanización de la población y de la vida cotidiana; y c) la progresiva modernización de los servicios (básicos, financieros y de comunicaciones) y de la infraestructura vial y portuaria. Este escenario no resulta coherente, y hasta cierto punto parece incompatible, con la imagen idealizada del archipiélago de Chiloé y de las formas de vida y sociabilidad que se presume se dan en su multitud de rincones, canales, islas, ensenadas y pueblitos de madera. Ahora bien, ¿que problema habría en que una comunidad con referentes identitarios propios quisiera modernizarse y alcanzar el estándar de vida del resto del país? Ninguno, obviamente.
Sin embargo, en Chiloé la modernización económica se ha llevado a cabo no como parte de una planificación estratégica que considerase a las comunidades locales (única excepción el plan Chiloé diseñado durante el gobierno de Bachelet) y adoptase criterios de fomento a las diversidades culturales y de respeto al medio ambiente, sino simplemente se ha guiado por criterios de rentabilidad económica, en la búsqueda del máximo de ganancias con el mínimo de costos para los inversores.
La incorporación masiva de la libre empresa, en un entorno social que tradicionalmente se caracterizó por una economía casi de subsistencia, si bien fue problemática, no se tradujo en una tendencia irrefrenable hacia la transculturización y a la perdida de los valores culturales históricamente construidos en relación al territorio chilote, como se temió. Sino más bien se ha articulado como parte de una coexistencia bastante más compleja e híbrida, entre un mundo en extinción y uno que no acaba por llegar.
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Entendiendo la modernización como una intención cultural, se debe considerar que los ordenamientos sociales y espaciales que conlleva, como la asalarización de la fuerza de trabajo y la urbanización, son en sí parte de un proyecto cultural que se esconde tras el velo de inevitabilidad positiva y necesaria que presupone el crecimiento macroeconómico, como sinónimo de desarrollo, y o fin último de cualquier sociedad. En el caso chilote, el problema principal es que la "modernización" tal y como se llevó a cabo, no constituye un producto endógeno de reproducción de las contradicciones y desigualdades de la sociedad chilota, sino que se trata de la implantación, casi superpuesta, de una lógica productiva y de desarrollo sin arraigo local, de cual se benefician principalemente personas venidas de otras zonas.

Nota:
Texto escrito entre 2000 y 2001, como parte de la investigación exploratoria que condujo a la Tesis para optar al título de Sociólogo. Fue revisado cosméticamente en 2010.
Fotos:
1.- Vista de Castro extendiéndose hacia el sur, cementerio y puente Gamboa. 1999. Elaboración propia.
2.- Transbordaror que une Dalcahue con la isla Quinchao. 2000. Elaboración propia.

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06-11-2010

Proyecto Bicentenario: Comunicando a través de la ciudad

por JcScG



Existe una cierta tendencia, desde los últimos 30 años, según la cual a través de grandes proyectos de intervención urbana, el poder político en alianza con el sector privado, hacen uso de la ciudad para dar grandes menjaes la ciudadanía, otras ciudades y el resto de los estados. Reflejando en el espacio urbano el diseño de sociedad que subyace a las transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales especificas, que esde fines de los 70 y comienzos de los 80 han sido promovidas por el Estado. En este sentido, el urbanismo como disciplina ha servido como herramienta para plasmar en la ciudad determinadas intenciones culturales, expresadas en proyectos con carga simbólica, aun cuando en Chile hubo que esperar hasta los 90 para que se expresara dicho potencial.

Siguiendo esta lógica, el Bicentenario de la República en Chile fue concebido por el Estado como una oportunidad de plasmar, en el espacio urbano, los frutos del modelo de modernización neoliberal, dando cuerpo a un proyecto de alcance nacional cuya misión era cambiar el “rostro” de las principales ciudades del país. En un marco de fronteras abiertas al libre trafico de bienes y servicios económicos, culturales, y hasta políticos, el Proyecto Bicentenario pretendía materializar, con obras de alto contenido simbólico, el cumplimiento de uno de los principales objetivos de los gobiernos chilenos de la fundación de la república, alcanzar el estándar de vida de los países mas industrializados o el anhelado desarrollo, situando al país en el umbral del “primer mundo.”

En el caso de Concepción, apoyado en falta de patrimonio arquitectónico, el análisis del proyecto desnuda claramente la dirección que conlleva, pues en contra de determinadas declaraciones de intención y objetivos expresos, no se relaciona con la identidad y la dinámica social de la ciudad, sino que lo hace con el diseño de sociedad que se promueve. Más que responder a las intenciones, necesidades, expectativas y potencialidades de la ciudadanía, parece solo dar cuenta del tipo de sociedad que se está construyendo, si no existiese otra posibilidad.

Desaprovechando la oportunidad de pensar colectivamente las ciudades, de plantear un futuro de ciudades sostenibles, con una amplia dotación de servicios (primarios, secundarios y suntuarios), con sociedades más robustas y plurales; se optó tan solo, por "cambiar la imagen" provinciana, con trazos modernistas, por una contemporánea, con grandes obras de ingeniería, un "skyline" más alto y nudos viales. Como si la ciudad fuese tan solo un escenario, cuya "escenografía" se puede cambiar periodicamente sin que genere ningún conflicto o bien, esperar la ocurrencia de un terremoto o calamidad que se haga cargo de demoler lo que hay.

14-09-2010

Bicentenario en Concepción, un proyecto fallido

por JcScG



En la primera cuenta pública que hizo Lagos como Presidente, el 21 de mayo de 2000, se invitó a las 4 principales ciudades de Chile(1) a pensar de qué manera les gustaría encarar el Bicentenario, específicamente, en lo relativo a su imagen urbana. Para ello se creó una comisión, el Directorio Ejecutivo de Obras del Bicentenario, que estaría encargada de seleccionar, patrocinar y promover las obras que se presentaran. Sin embargo, considernado que el presupuesto nacional no se asignó un financiamiento especial para la ejecución de obras, la función de dicha estructura consistiría en la coordinación de esfuerzos y voluntades, buscando vías de financiamiento, a través de la alianza de capitales públicos y privados.


En cada uno de las ciudades la idea del "Bicentenario" cuajó de modo diferente, mientras en Santiago terminó pasando relativamente desapercibido, con planes fallidos y obras inconclusas, más allá de algunas obras de vialidad; en Antofagasta, sirvió para cambiar la imagen del borde costero; mientras que en Concepción se entrecruzaron varios elementos, implícitos en la retórica que pretendía materializar en el espacio urbano el discurso del Bicentenario, dada la complejidad propia de la ciudad.


De acuerdo a una visión de largo plazo, en Concepción se pretendía construir lo que debería ser un polo del “centro histórico” del futuro, el Barrio Cívico. Adoptando con cierta flexibilidad una noción de centro histórico, según la cual serían “todos aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo”(2). La construcción, ex novo, de todo un sector (entre la Estación de FF.CC y el río Bio-Bío), vendría a representar el anhelo de convertirse en una gran capital regional, respondiendo no solo a las necesidades del mundo actual, sino sobre todo dando un mensaje a la nuevas generaciones: “hagan de estos espacios un hito histórico del futuro”(3).

La facilidad de apostar a la posibilidad de construir el patrimonio del futuro, se basa en una realidad elocuente. Así como en Santiago es posible concebir las escasas obras coloniales y las levantadas en el siglo XIX y principios del siglo XX, como los hitos arquitectónicos y urbanísticos que retratan el paso de la historia por la ciudad, en el caso de Concepción, el único elemento que vincula a la ciudad con su pasado es el trazado (la grilla) del centro de la ciudad, que data de 1763, mientras la ciudad original (levantada en 1550) se perdió por completo. Pues la escasa presencia de edificaciones de tipo patrimonial y el nulo interés por proteger estudiar y presevar este escaso patrimonio, configuran un centro que no hace referencia a la historia de la ciudad y su gente, dejando abierta la posibilidad de construir de la nada lo uqe debiera transformarse en el patrimonio del futuro.

Tradicionalmente, se asume que la importancia del centro histórico de las ciudades está ligado al valor social que la población les asigna. Desde esta perspectiva, en ciudades como Concepción, que en un par de generaciones se han transformado a si mismas, sin conservar grades ataduras espaciales con el pasado, pareciera que la identificación se da más hacia la posibilidad de re-edificarse continuamente, que en la conservación del patrimonio existente.

Diseñar una y otra vez planes para cambiarle el rostro a la ciudad, esperando emprender alguna vez las obras "definitivas" que perdurarán en el tiempo y se transformarán, en 50 o 100 años más, en el patrimonio histórico de sus futuros habitantes. Es en esta posibilidad histórica, donde se alimentan las esperanzas de las autoridades e instituciones que dieron lugar a las obras que recibieron la categoría Bicentenario en el Gran Concepción. Pero sin considerar que, poco más de 100 años atrás, se hizo lo mismo siguiendo el ejemplo de Vicuña Mackenna, y que en los 40's la comisión de Reconstrucción y Auxilio, volvió a cambiarle la imagen urbana a la ciudad; y sin integrar

Considerando que el patrimonio construido es lo que vincula a las ciudades con su historia, la ausencia de precupación por su identificación y preservación, que deriva en una negligente degradación, deterioro y desaparición de edificios patrimoniales, deja un terreno libre para desarrollar toda clase de proyectos con una gran carga simbólica, como el proyecto Barrio Cívico, por ejemplo. Subyace a estos propósitos, la idea de rehacer periódicamente la ciudad, de volver a crearla dándole un nuevo significado.

En este caso particular, es posible señalar que los objetivos finales perseguidos por la Comisión Bicentenario, no decían relación con atender a los requerimientos de los actuales ciudadanos, sino por el contrario, la construcción de referentes identitarios para una población que no aún no existe.


Notas:
1.- Antofagasta, Santiago, Valparaíso y Concepción. Luego se haría extensiva a todas las ciudades con más de 75.000 habitantes.

2.- Hardoy, Jorge y dos Santos, Mario: “Impacto de la urbanización en los centros históricos latinoamericanos”, Proyecto Regional de Patrimonio Cultural y Desarrollo, PNUD / UNESCO, 1983. Cita del Documento final del “Coloquio de Quito”, 1977.

3.- Declaraciones de Jaime Tohá, Ministro de Obras Públicas entre 1998 y 2000, e Intendente de la Región del Bio-Bío entre 2000 y 2006, y 2008 y marzo de 2010.


Imágenes
1.- Remodelación de la Estación de Ferrocarriles de Concepción, convertida en sede del Gobierno Regional del Bio-Bío, nuevo Barrio Cívico.

2.- Foto aérea de la zona entre la antigua Estación de Ferrocarriles y el río Bio-Bío en Concepción, donde se construyó el Barrio Cívico.

12-08-2010

Bicentenario en Chile, ¿qué pasó con la promesa de futuro esplendor?

Por JcScG

Con motivo de la celebración de los 200 años transcurridos desde la constitución de la primera Junta de Gobierno en 1810, al alba del nuevo siglo, el estado chileno decidió recibir el bicentenario mostrando un "nuevo rostro" como país. Para ello en el año 2000 creó una comisión ad-hoc, cuya principal misión constituía elaborar “programas para canalizar y coordinar los esfuerzos que todos los sectores de la sociedad desarrollen en el marco de esta celebración”(1).

En la práctica, esto implicaba llevar adelante una serie de proyectos de intervención urbana que pretendían dar una "nueva imagen" a las principales ciudades del país, originalmente, Antofagasta, Valparaíso, Santiago, y Concepción, invitando a integrarse, con posterioridad, a las ciudades con más de 75 mil habitantes de las 15 regiones del país (2). La idea era dotar a los principales centros urbanos chilenos de nuevas obras de vialidad, edificios institucionales, parques y áreas verdes, rediseñando paseos peatonales, habilitando bordes ribereños, lacustres y marítimos.

Lejos de ser una apuesta conyuntural y puntual, el Proyecto Bicentenario constituía la representación concreta de un objetivo histórico en el espacio urbano, la promesa del desarrollo nacional. Algo así como la guinda de la torta. Como tal se enmarcaba dentro del proceso de profundas transformaciones económicas y sociales llevadas a cabo desde fines de los años '70s, que algunos han denominado "modernización neoliberal", y venía a simbolizar sus logros en proyectos de alto contenido simbólico. Los cuales serían realizados en lugares significativos del espacio público, sea remodelándolos o recuperando zonas sin utilizar.

Tal como rezaba la presentación de la comisión, la intención era remodelar la imagen urbana de las ciudades más importantes del país para comenzar los próximos 200 años de vida independiente con una infraestructura que refleje un franco camino hacia el desarrollo. En ese sentido, el presidente Lagos convocó al sector privado, a las municipalidades y a diversas personalidades, “conciente del significado profundo del Bicentenario de Chile, y con el anhelo de festejar este aniversario como ‘un país pleno y justamente desarrollado e integrado en nuestra diversidad."

Sin embargo, tal "convocatoria", se hizo sobre la base de la aparente inevitabilidad de los procesos económicos y culturales que implican la globalización; y por otro, del debilitamiento progresivo de la sociedad civil, y su perdida de poder de ingerencia en los asuntos públicos. Es decir, sin pensar en la posibilidad de formas alternativas de desarrollo, y para la gente, pero sin la gente.

De ello han pasado 10 años. En los primeros 4 años algunos proyectos emblemáticos vieron grandes avances. Con el tiempo comenzaron a integrarse proyectos no considerados (muchos históricamente rezagados) en un inicio y no siempre coherentes con los objetivos de la Comisión, pero aún asi los "lobbies" locales los impulsaban, pues la "categoría" bicentenario facilitaba la asignación de recursos. Además, cambiaron algunas prioridades, incluyéndose la construcción de una serie de Estadios de Fútbol y el abandono definitivo de obras faraónicas y poco sotenibles, como el puente sobre el canal de Chacao o el Teatro Pencopolitano de Concepción.

Luego la crisis financiera de 2008 vendría a mostar las debilidades del sistema económico mundial, desnudando la fragilidad del "exitoso" camino chileno al desarrollo, haciendo más visibles una serie de "inequidades" estruturales (pobreza, bajos salarios, desigualdad, marginalidad urbana). Todo lo cual nos alejó simbólicamente del futuro prometido en el año 2000, a pesar del optimismo de muchos por la incorporación de Chile en la OCDE.

El terremoto de febrero de 2010 no hizo más que confirmar, lo que resultaba ya evidente: el país puede ser más rico que 20 años atrás, pero está lejos de alcanzar el ansiado desarrollo. Así dadas las cosas, comenzó a cuestionarse el funcionamiento y el presupuesto asignado a la propia Comisión Bicentenario, atacándose uno de sus proyectos emblemáticos, la creación en Santiago del Portal Bicentenario en el antiguo aeropuerto Los Cerrillos, si que haya claridad sobre su futuro.

En la actualidad tenemos que a las puertas del bicentenario, muchas de las principales obras promovidas por la Comisión Bicentenario, nunca se realizaron, que varias otras no tuvieron el impacto esperado, y que los planes de transporte público que incluían (en especial el Transantiago y el Plan de Transporte Biovías) no fueron capaces de responder a las espectativas que se tenía de ellos. Así dadas las cosas, cabe preguntarse, ¿qué pasó con la representación simbólica, en el espacio público, de la promesa del desarrollo?,¿que pasó con los proyectos de las ciudades de regiones?, ¿expresan e su imagen urbana actual "un país pleno y justamente desarrollado e integrado en nuestra diversidad"?

Notas

1.- Presentación Comisión Bicentenario, año 2000.

2.- Hasta 2004 la Comisión Bicentenario impulsaba proyectos en: Arica, Iquique, Antofagasta, Calama, Copiapó, La Serena, Coquimbo, Ovalle, Con-Con, Viña del Mar, Valparaíso, Santiago, San Antonio, Rancagua, Curicó, Talca, Linares, Chillán, Tomé, Talcahuano, Concpeción, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt, Castro, Curaco de Vélez, Coyhaique y Punta Arenas.


Imágenes
1.- Logo Comisión Bicentenario.
2.- Plano del proyecto de Teatro Pencopolitano de Concepción.


Véase:

Tesis para optar el Grado de Magíster en Ciencias Sociales con Mención en Comunicación, de la Universidad ARCIS,
Estrategias comunicacionales del poder en el espacio público: La ciudad como medio de comunicación. El proyecto Bicentenario en Concepción".

09-08-2010

Concepción: una ciudad provisional

Por JcScG

Analizando la evolución histórica de Concepción, atravezando sus calles y conversando con su gente, rápidamente da la sensación que constituye una ciudad, en cierta medida, provisional. Es decir, que aún no termina de ser construida definitivamente. Dicho rasgo, aun siendo compartido con el grueso de las ciudades chilenas, es particularmente evidente en la capital de la Región del Bío-Bío, donde a pesar de sus 460 años de vida, su patrimonio construido es pobrísimo. Se reduce a un muro derruido del siglo XVIII, un puñado de edificios sobrevivientes del terremoto de 1939 y a las construcciones modernistas hechas en los 40's por la comisión de reconstrucción y auxilio. Todo lo demás nos habla de un presente permanente, de escaso valor histórico o arquitectónico, que bien podría ser reemplazado por cualquier otra construcción.

La principal razón de la falta de edificios patrimoniales son los terremotos, los cuales periódicamente han destruido la ciudad (en 1751, 1835, 1939, 1960 y 2010). Sin embargo, la explicación "natural" esconde una serie de decisiones y responsabilidades humanas que derivan del menosprecio y desconocimiento de la propia historia (1), las cuales han resultado tan dañinas como los propios desastres. Por ejemplo, la imposibilidad de encontrar trazos de la ciudades anteriores al siglo XVIII, se explica por la decisión de trasladar la ciudad, desde su antiguo emplazamiento(2) al actual, luego del terremoto de 1751. Del mismo modo, la decisión de demoler en lugar de restaurar los edificios dañados, explica la desaparición de las construcciones de valor histórico levantadas durante el auge económico de la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX, en el centro de la ciudad.

Estos factores, entemezclados con edificaciones inadecuadas para enfrentar estos fenómenos, más en un terreno arenoso y blando, fue configurando una forma especial en su gente, y sobre todo, en sus autoridades de relacionarse con el espacio urbano. Expresada en una permanente insatisfacción con un entorno nunca terminado de reconstruir. Como resultado de esto, la ciudad evidencia una virtual inexistencia de rastros que la vinculen con su pasado, haciendo de Concepción, en términos constructivos una ciudad nueva, que nunca ha alcanzado a completar un siglo en pie.

El correlato físico de tal inestabilidad simbólica, lo conforman construcciones que nos son capaces de resistir en pie el paso tiempo y materiales constructivos que requieren ser reemplazados por otros más sólidos y definitivos. Así, la respuesta encontrada para enfrentar la incertidumbre intrínseca a esta situación, fue en un comienzo derribar las constriucciones en adobe y madera, reemplazandolas por edificios en piedra o concreto; y luego, demoler las construcciones antiguas para dar espacio a edificios modernos, lo cuales una vez pasados de moda, pasan a ser ellos mismo objeto de una posible "reestructuración" o demolición (3). Creando involuntariamente un presente permanente, altamente híbrido.


Por ello, no resulta sorprendente que existan apenas tres Monumentos Nacionales, protegidos por Ley, dentro de la ciudad: a) el Palacio Castellón (1915 -1917), considerado como el edificio más antiguo en pie después del terremoto de 1939 y fue declarado Monumento Nacional recién en 1995, el cual es un fiel representante del neoclásico francés, con influencias de Art-Nouveau, fue destruido por la intervención de una tienda comercial; b) las ruinas del Muro perimetral del Convento de la Merced (es apenas un pequeño tramo que pasa casi inadvertido, ubicado en la calle Castellón, entre Maipú y Freire), construido entre los años 1770 y 1772, siendo el último vestigio aún en pie (pese a su paupérrimo estado de conservación) del primer diseño urbano en el nuevo emplazamiento; fue "marcado" para su demolición por la Municipalidad en 2010; y c) el Monumento del mausoleo de don José María de la Cruz, ubicado en el Cementerio General de Concepción y construido en 1879.


Notas:
1.- Durante los primeros años de la colonización española, Concepción llegó a disputarle a Santiago el rol de principal centro urbano, concentrando entidades, tales como: a) la Real Audiencia, instalada en 1565, suprimida en 1575 a causa de la Guerra de Arauco; b) El Ejército del Reino de Chile creado en 1603 para proteger la “frontera”, durante el reinado de Felipe III; c) el Obispado de La Imperial, instalado en Concepción luego de la destrucción de la ciudad; y d) la Pontificia Universidad Pencopolitana de La Concepción, creada por la Compañía de Jesús en 1724, funcionó hasta 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados del país.

2.- Concepción fue fundada en 1550 en la bahía de Penco, a unos 12 kilómetros del actual Concepción hacia la costa, lugar en el cual hoy se levanta la pequeña ciudad de Penco, sin que existan casi ninguna seña de la ciudad original. Salvo unos restos de un muro del fuerte La Planchada, construido en 1667.

3.- Tal como ocurrió con a Estación de Ferrocarriles, construida en 1941. O bien, con el Mercado (1940), cuyo estado de deterioro despierta muchos intereses por demolerlo (para hacer edificios en altura), en vez de remodelarlo. Del mismo modo, innumerables inmuebles de los años 40's, 50's y 60's sido demolidos en el centro y sus inmediaciones, para dar lugar a edificios de departamentos en altura, mofidicando radicalmente la imagen urbana y el skyline de la ciudad. Antes ya había ocurrido lo mismo con la Municipalidad (construida en 1920 y demolida en 1963) o con el Teatro Municipal (afectado por el terremoto de 1960 fue incendiado en 1973 y luego demolido) y la antigua Biblioteca de la Universidad de Concepción, terminada de destruir a partir de 1997.


Imágenes:
1.- Ruinas de la Iglesia Santo Domingo , construida en 1760 y destruida por el terremoto de 1835. En dicho lugar, en la actualidad se alza una iglesia construida en 1960.
2.- Antigua Catedral de Concepción, construida luego del terremoto de 1835, fue parcialmente dañada por el terremoto de 1939, siendo demolida.
3.-. Actual Catedral de Concepción, empezada a construir en 1940 fue terminada en 1964, resistiendo los terremotos de 1960 y 2010. Fuente: Foto, JcScG, 2001.

Véase:

* Palacio Castellón: actualmente en desmantelación. http://www.arqchile.cl/palacio_castellon.htm

*Mercado Central: el Gigante Olvidado. http://www.arqchile.cl/gigante_olvidado.htm
* Antigua Municipalidad. http://concehistorico.blogspot.com/2007/11/antigua-municipalidad-de-concepcion.html

Santa Cruz G., Juan Carlos, (2010) "Los proyectos urbanos en la construcción simbólica de la modernidad en Chile. Una relación entre modelo de desarrollo y proyectos urbanos", inédito, en estudio.

Santa Cruz G., Juan Carlos, (2005), “El espacio urbano como medio de comunicación. Mirada al Proyecto Bicenteario en Concepción”, en Urbano, año 8, vol 12, Universidad del Bío-Bío, Concepción - Chile.

01-08-2010

Palabras de entrada, a modo de introducción

Existe en Chile, y no sólo en Chile, una tendencia a pensar que el urbanismo y la planificación urbana, es una cosa de arquitectos, pues el "urbanismo" como disciplina se enseña en las escuelas de Arquitectura. Ellos mismos, en palabras del presidente de su gremio, se arrogan el rol de ser quienes construyen y dan forma a las ciudades (o deberían). Aun cuando, buena parte de ellos, de problemas sociales, políticas públicas, trasformaciones culturales, historia, economía, suministro energético, ingeniería o de sistemas de transporte público, sepan bien poco.

Paralelamente, existe una tendencia no menor, en las ciencias sociales (en especial en la sociología), a hablar y abusar de conceptos como espacio público, ciudadanía, marginalidad urbana, entre otros, haciendo uso de todo un arsenal retórico, que en el mejor de los casos tan solo logra describir acertadamente las transformaciones culturales en curso. Pero que rara vez hace alusión a contextos urbanos específicos o a espacios concretos. Como si lo relevante de la ciudad fuesen tan solo sus aspectos políticos, sociales y culturales.

En medio de ambos frentes, que suelen ignorarse cómodamente, una serie de fenómenos y procesos históricos, demográficos, sociales, culturales y económicos siguen dando forma a las ciudades. Éstas siguen mutando, sus conflictos se siguen reproduciendo, y en muchos casos su patrimonio se sigue perdiendo. La ausencia de planificación (y de débate) permite seguir repitiendo, en las grandes ciudades de regiones (Puerto Montt, Temuco, Concepción, Talca, Valparaíso, La Serena, Antofagasta, Iquique, etc.) algunos errores que dieron origen a grandes males en la capital chilena.

Quizás los únicos que han sabido aprovechar este estado de cosas son los agentes económicos (inmobiliarias y grandes centros comerciales), que son finalemente quienes mayormente impactan en la transformación física de las ciudades, más allá de la retórica de "círculos académicos" esporádicos e inarticulados. Los cuales legítimamente buscan un beneficio económico, aun en perjuicio de las propias ciudades.

A este punto resulta lógico preguntarse, ¿quién son los responsables de diseñar políticas para la planificación de las ciudades?, ¿dónde se piensa la ciudad?, ¿quien gobierna - en la práctica - la ciudad?, sin pretender dar respuestas a estas interrogantes, los invito a reflexionar. Las puertas están abiertas.


Juan Carlos Santa Cruz Grau
agosto - 2010