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27-06-2012

Alemania Oriental y Mezzogiorno Italiano: Contexto diferentes, problemas similares


por JcScG


En una extraña paradoja de la historia dos contextos territoriales muy diferentes entre sí, Alemania Oriental y el Mezzogiorno Italiano, desarrollaron cada uno a su manera un modelo de desarrollo industrial, no supieron identificar las señales de su agotamiento y entrando al port-fordismo, uno de manera abrupta el otro de modo progresivo, con evidente retardo con respecto a la mayor parte de Europa occidental. Convergiendo ambos en la categoría de zonas geográficas de la Unión Europea identificadas como áreas de desarrollo retrasado (“Objetivo 1” 2000-2006 y  “Objetivo de convergencia” 2007-2013).

Es significativo que contextos locales a tal punto diferentes, como lo pueden ser muchas ciudades en Alemania Oriental y otras tantas en el sur de Italia, presenten no solo una serie de problemas similares: alta desocupación, estancamiento economico, ausencia de perspectivas económicas y contracción demográfica; si no que arrastren también una historia de debilidad institucional del gobierno local.

Mientras en el caso italiano esta debilidad es explicada en términos culturales y sociales, como un déficit de naturaleza cívica, dada la ausencia de una sòlida burguesía urbana, lo cual habría permitido la difusión del clientelismo y el control de la mafia en el territorio; en Alemania Oriental, la razones esgrimidas son más bien históricas y políticas. La planificaciòn socialista habrìa no solo debilitado el tejido social de la burguesìa, sino que la estructura polìtico administrativa se nutrìa y promovìa la debilidad institucional a nivel local.

De acuerdo a la normativa politico administrativa de la RDA los Stadtkreise (distritos urbanos) y los Landkreise (distritos rurales) no tenían un status independiente del Estado y eran concebidos como una extensión local de este, terminando con la histórica autonomia de los municipios y las ciudades alemanas. 

Otro de los elementos comunes que es posible identificar analizando las políticas de desarrollo industrial para el sur de Italia, la economia planificada de la RDA e incluso algunas realdiades perifericas, como el “desarrollismo latinoamericano”, es la concentración de la toma de decisiones en estruturas centralizadas a nivel Estatal.

Mientras en la RDA por casi 40 años casi o existió el gobierno local autónomo y todas las decisiones estaban centralizadas en el Estado, en el Mezzogiorno italiano la mayor parte de las decisiones estratégicas fueron adoptadas directamente por el Estado y los gobiernos locales eran débiles.

No obstante haya ocurrido una completa transformación institucional luego de la reunificación, en ciertas àreas de la ex-RDA se observa una persistencia de estructuras de comportamiento, habitus y mentalidades aún ancladas al pasado socialista. En amplias zonas del Sur de Italia en cambio se mantiene una mentalidad dependiente y clientelar que da forma a una histéresis institucional, no obstante el Estado central haya abandonado su rol anterior y se haya replegado.


En resumen, ambos contextos compartes algunas condiciones similares: cierta debilidad del tejido social local, una condiciòn de retraso econòmico respecto de las zonas màs vigorosas de los respectivos paìses y el haber experimentado en el pasado grandes decisiones estratègicas "caidas" desde arriba, desarrollando polos de desarrollo industrial 

Imàgenes:

Foto n° 1: Borgo Vecchio, Taranto.
Foto n° 2: Leipzig, 1986.

30-12-2010

Apuntes: Chiloé, modernización forzada

por JcScG

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El presente de Chiloé puede ser concebido como un producto singular de las políticas económicas que se arrastran desde los últimos 35 años en Chile tendientes a la apertura económica unilateral hacia los mercados externos y a la reducción del tamaño y participación del Estado, que ha sido denominada "modernización neoliberal".
En este sentido, la particularidad de Chiloé como entidad inserta en el ordenamiento económico mundial está dada por su configuración cultural e histórica y por el carácter específico que asumieron tales políticas en sus márgenes espacio temporales, o dicho de otro modo por la forma a través de la cual se ha internacionalizado económica y culturalmente el archipiélago.
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La manifestación local de la modernización neoliberal se expresa principalmente en: a) la proliferación de empresas privadas de capitales foráneos ligadas, directa e indirectamente, a las actividades salmoníferas, pesqueras y forestales; b) la creciente urbanización de la población y de la vida cotidiana; y c) la progresiva modernización de los servicios (básicos, financieros y de comunicaciones) y de la infraestructura vial y portuaria. Este escenario no resulta coherente, y hasta cierto punto parece incompatible, con la imagen idealizada del archipiélago de Chiloé y de las formas de vida y sociabilidad que se presume se dan en su multitud de rincones, canales, islas, ensenadas y pueblitos de madera. Ahora bien, ¿que problema habría en que una comunidad con referentes identitarios propios quisiera modernizarse y alcanzar el estándar de vida del resto del país? Ninguno, obviamente.
Sin embargo, en Chiloé la modernización económica se ha llevado a cabo no como parte de una planificación estratégica que considerase a las comunidades locales (única excepción el plan Chiloé diseñado durante el gobierno de Bachelet) y adoptase criterios de fomento a las diversidades culturales y de respeto al medio ambiente, sino simplemente se ha guiado por criterios de rentabilidad económica, en la búsqueda del máximo de ganancias con el mínimo de costos para los inversores.
La incorporación masiva de la libre empresa, en un entorno social que tradicionalmente se caracterizó por una economía casi de subsistencia, si bien fue problemática, no se tradujo en una tendencia irrefrenable hacia la transculturización y a la perdida de los valores culturales históricamente construidos en relación al territorio chilote, como se temió. Sino más bien se ha articulado como parte de una coexistencia bastante más compleja e híbrida, entre un mundo en extinción y uno que no acaba por llegar.
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Entendiendo la modernización como una intención cultural, se debe considerar que los ordenamientos sociales y espaciales que conlleva, como la asalarización de la fuerza de trabajo y la urbanización, son en sí parte de un proyecto cultural que se esconde tras el velo de inevitabilidad positiva y necesaria que presupone el crecimiento macroeconómico, como sinónimo de desarrollo, y o fin último de cualquier sociedad. En el caso chilote, el problema principal es que la "modernización" tal y como se llevó a cabo, no constituye un producto endógeno de reproducción de las contradicciones y desigualdades de la sociedad chilota, sino que se trata de la implantación, casi superpuesta, de una lógica productiva y de desarrollo sin arraigo local, de cual se benefician principalemente personas venidas de otras zonas.

Nota:
Texto escrito entre 2000 y 2001, como parte de la investigación exploratoria que condujo a la Tesis para optar al título de Sociólogo. Fue revisado cosméticamente en 2010.
Fotos:
1.- Vista de Castro extendiéndose hacia el sur, cementerio y puente Gamboa. 1999. Elaboración propia.
2.- Transbordaror que une Dalcahue con la isla Quinchao. 2000. Elaboración propia.

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05-09-2010

Historia: Evolución histórica de la ciudad latinoamericana (segunda parte)


1.- De las políticas de desarrollo a la "crisis social"

Los años 40's y 50's en América Latina se caracterizan por la masificación de políticas de desarrollo, de inspiración "keynesiana", promovidas por el Estado(1). Por un lado, para hacer frente a los efectos de la crisis de 1929 y, por otro, para conducir a los distintos países al desarrollo económico. Bajo el sombra de la CEPAL, estas politicas tomaron la forma de un "desarrollo hacia adentro", sobre la base de una industrialización por sustitución de importaciones y la creación de polos de desarrollo(2). Este período, en el cual el Estado tenía un rol central en la planificación económica, pero sin anular la presencia del sector privado, ha sido denominado "desarrollismo"(3).

En aquella época, en distintos países, el estado llevó adelante grandes intervenciones y proyectos urbanos(4), sea con el objetivo de remodelar el espacio público de distintas ciudades, como de enfrentar los efectos de la masiva inmigración rural. Intervenciones hechas, de acuerdo a los principios de la racionalidad científica, traducida muchas veces, como una exaltación del modernismo europeo y estadounidense. La otra cara de este proceso, lo constituye la subestimación de lo local(5), a menudo visto como fragmentario, recesivo, obstáculo al desarrollo y como ejemplo de atraso cultural.

Sin embargo, a partir de los años 60's América Latina entró en una fase crítica de su historia. La población todavía crecía a ritmos elevados, las grandes ciudades se volvían metropolis cada vez más grandes y no se lograban manejar los problemas derivados del crecimiento demográfico. El modelo económico desarrollista se encontraba virtualmente agotado, sin haber logrado producir los resultados esperados, a pesar de que países como Brasil continuaban haciendo crecer el PIB. Más aún, el propio modelo de desarrollo había impulsado las fuerzas sociales que desencadenaron las contradicciones (6), que sin lograr democratizar verdaderamente la sociedad, contribuyeron al fracaso del modelo.

Así se llega a un momento en el cual la economía se lentifica en muchos países, se desencadenan conflictos políticos y las ciudades se sobre pueblan. En este contexto, los análisis tradicionales que se hacían sobre la sociedad, las ciudades y la urbanización, cominezan a hacer referencia solo a sus problemas no resueltos, sean estos funcionales (caos urbano, servicios insuficientes), territoriales (extensión, fragmentación) y a los conflictos sociales, que en ambas dimensiones se verificaban (exclusión social, criminalidad, desigualdad). A partir de los años 80's, a este marco, se agrega el tema de la contaminación ambiental. Es decir, en 30 años la ciudad latinoamericana pasa de ser concebida como el lugar de la modernidad, de las oportunidades, como un verdadero motor de la modernización nacional, a ser percibida como la fuente de todos los males sociales y como un obstáculo al desarrollo.

Notas:

1.- Por ejemplo, en 1939 en Chile, luego del terremoto de Chillán, se crea la Corfo con el objetivo de reconstruir el país e impulsar su industrialización.

2.- Por ejemplo, en algunos países el Estado hizo directamente siderúrgicas (como Volta Redonda en Brasil o Huachipato en Chile) y refinerías de petróleo, al mismo tiempo que se creaban o consolidaban las grandes empresas petroleras estatales: YPF en Argentina (1922), YPFB e Bolivia (1936), Pemex en México (1938), Enap en Chile (1950), Ecopetrol en Colombia (1951) y Petrobras en Brasil (1953). Excepción hecha de Venezuela, donde recien en 1976 se crea PDV, luego de la nacionalización de los hidrocarburos.

3.- Entre los principales exponentes teórico del pensamiento "desarrollista" se cuentan: Raúl Prebisch, Anibal Pinto Santa Cruz, Víctor Urquidi y Fernando Henrique Cardoso.

4.- El más importante, sin duda, lo constituye la construcción de Brasilia, sin embargo, existen muchos otros. En Chile, por ejemplo, la construcción del Barrio Civico de Santiago (1937) o la reconstrucción de Concepción (y Chillán) de los años 40's, o bien, el Plan Serena (1948-1952), el cual reconstruyó un centro histórico que nunca había existido.

5.- Por ejemplo, comunidades rurales, populares, periféricas e indígenas.

6.- En los 60's quedan en evidencia los límites de la democracia formal, que debería haber llevado a las sociedades al desarrollo; no pudiendo enfrentarse los crecientes problemas sociales y políticos, se generaron dos grandes salidas: a) la via "revolucionaria", inspirada en el guevarismo, y que fue derrotada en casi todo el continente; y b) la via "autoritaria de mercado", promovida por Estados Unidos y grupos de poder económico local, que dieron lugar a toda una época de dictaduras militares, especialmente entre los años 70's y 80's.

Imágenes:

1.- Parlamento de Brasil, en Brasilia. Foto de Mario durán Ortiz

2.- Contraste entre una Villa Miseria y edificios de altura en Buenos Aires. Foto de Andrew Kaufman.

27-08-2010

Ciudades: Ivanovo, El corazón textil ruso

por JcScG

El proceso de acelerada urbanización mundial, que lleva a que más de la mitad de la humanidad viva en contextos urbanos (en 1900 lo hacía solo el 2%), creándose metrópolis cada vez más grandes, como si fuera la consecuencia natural de una evolución cultural, esconde una realidad extremadamente compleja.

En este contexto, a comienzos de los años 90's un cuarto de todas las ciudades del mundo (con más de 100.000 habitantes) perdía población, principalmente en los países industrializados. Es decir, se contraía demográficamente. Así por ejemplo, existen "contracciones" demográficas paradigmáticas como la de Saint Louis, Pittsbourgh o Detroit, en los Estados Unidos, cada una de las cuales perdió cerca del 50% de su población en unas cuantas décadas.

Generalmente, sea en los Estados Unidos, en el Reino Unido, en Alemania o Italia, estos fenómenos se encuentran relacionados con la crisis de la sociedad industrial de los años 60's (y 70's), que llevó a cerrar, relocalizar y reestructurar los emplazamientos industriales, haciendo innecesario contar con tales volúmenes de personas. Sin embargo, los motivos por los cuales muchas ciudades no solo no logran atraer población, sino que expulsan a la que tienen, son tan diversos como los contextos en que ello ocurre.

Existe en la Rusia europea una ciudad que una vez fue el corazón textil de toda la Unión Soviética. Fundada en 1561, es la ciudad donde, por ejemplo, se creó el primer "soviet" en 1905, gracias a la presencia numerosa de obreros industriales. Esta ciudad es Ivánovo, ubicada a unos 300 km al noreste de Moscú. Si bien, constituía un centro industrial importante desde tiempos de los zares, la ciudad tuvo un crecimiento explosivo durante la existencia de la Unión Soviética, llegando a ser una prospera "ciudad industrial".

A diferencia de sus pares occidentales, el carácter centralizado de la economía de la Unión Soviética, hizo que la "crisis de la industria" apenas se sintiera en Ivánovo, la cual sufrió los efectos de la restructuración económica recién una vez que se desmoronó el bloque soviético. Por medio de las reformas liberales, de la privatización de las empresas, de los bloques de vivienda social y la reducción del gasto público y del tamañao del Estado, las industrias de Ivánovo, sin poder contar siquiera con el algodón uzbeko, en pocos años mostraron ser ineficientes y economicamente insostenibles. En pocos años la ciudad pasó de tener 1.100.000 habitantes, a contrar únicamente 450.000, luego de que cerraran las grandes industrias textiles.

A pesar de estar ubicada en el llamado "anillo de oro industrial", en torno a Moscú, en la actualiadad la ciudad se caracteriza por ser una de las zonas más deprimidas del país. Así como, por la migración constante de su población joven (particularmente aquella instruida), por sus altas tasas de desempleo, por una reducción de la natalidad, por contar con grandes areas degradas y abandonadas en la ciudad. Paralelamente, la ciudad experimenta procesos de fragmentación espacial y de una creciente conflictidad social, la cual se traduce además, en el aumento de la influencia de las agrupaciones religiosas (cristianas y musulmanes).
Hacia fines de los años 90's, la ciudad producía solo el 22% de lo que hacía en 1989. Peor aun, algunas industrias funcionan tan solo para mantener en funcionamento la ciudad, a pesar de ser improductivas, por lo cual se pagan salarios bajísimos, que no alcanzan para cubrir las necesidades básica, reproduciendo una pobreza estructural. Otras, en cambio, fueron transformadas e centros comerciales y otras fueron abandonadas y lentamente desmanteladas.

2010

Imágenes:
1.- Ruinas industriales en Detroit. Foto de Wes Booden, Flickr, derechos reservados.
2.- Establecimiento industriales en Ivánovo. Foto de Marina Semenikhina, Flickr, derechos reservados.
3.- Centro de Ivanovo.



Notas:
Véase http://www.shrinkingcities.com/ivanovo.0.html?&L=1





22-08-2010

Incertidumbre. Futuro, tenemos un problema

Incertezza. Futuro, abbiamo un problema (versione in Italiano)
por JcScG

En la gestión de las crisis se evidencian los límites sociales de la aplicación de los modelos de política y de economía. América Latina ha conocido, con anticipación algunas de los virajes impuestos a nivel mundial en los años 90's, y ofrece una ocación especial para reflexionar sobre un problema más general: la dificultad a la hora de tratar el futuro.

La "predicción" parecía ser la forma necesaria, para para ocuparse de la sociedad, desde comienzos del siglo XX, cuando en cambio la economía se mostraba ser incapaz de hacer predicciones certeras. Una debilidad que se manifiestó con toda su fuerza con la crisis del '29 y que contribuyó a la confirmación de una modalidad particular de políticas, en las cuales la intervención del Estado era considerada el complemento natural, para hacer frente a la incapacidad predictiva de las fuerzas y de los actores sociales.

Pero no por ello disminuyó el deseo de vaticinar el futuro: a partir de los años 50's, bajo la estela del "kenesianismo" se multiplicaron los modelos teóricos que buscaban hacer encuadrar el cerco ,entre procesos económicos difícilmente controlables y exigencias de desarrollo. De este modo se llevaron adelante, por ejemplo, la estrategia de los "polos de desarrollo" en el sur de Italia y el "desarrollismo" en América Latina, bajo el gran paraguas de la CEPAL.

Sin embargo, también en esta oportunidad, la confianza no duro por mucho tiempo: ya desde los años 60's gana terreno la idea de que no es posible ofrecer modelos interpretativos generales, que sean capaces de responder a los problemas emergentes y al mismo tiempo de planificar los desafíos a largo plazo. Y a las cuestiones sociales, se le suma la problemática ambiental, dos de los campos mayormente afectados por la incapacidad de las ciencias económicas, por una parte, y de la política por otra, para hacer frente a las crecientes dificultades.

Con posteriordad, las crisis de 1969-73 fue vista como un efecto de la sobreestimación, por largo tiempo, de las posibilidades efectivas de control; y como el fin de las esperanzas puestas en un modelo de desarrollo "keynesiano", en el cual todavía se presumía posible perseguir la maximización de las ventajas colectivas. Los efectos sociales y territoriales de dicha perdida de confianza se hicieron sentir de manera de manera asincrónica, sea a nivel estrcutural como a nivel local, al menos hasta fines de los años 80's y los años 90's, cuando las políticas de inspiración neoliberal se volvieron hegemónicas, sobre la base de la recuparación de la economía global.

Dejando a las espaldas la herencia del periodo de las grandes intervenciones del Estado en la economía, se pudo abrazar con gran optimismo la idea de la desregulación, apuntando más al crecimiento económico y menos al desarrollo. La austeridad fiscal fue una de las respuestas que los contextos urbanos (en especial en los anglosajones) tuvieron que enfrentar, incidiendo sobre todo en el gasto público. De este modo nace la alianza entre agentes públicos e inversionistas privados como mecanismo de revitalización de las frágiles economías urbanas.

Por ejemplo, principios como la "partnership", desde entonces, han influenciado las políticas de la Comunidad Europea, de los años 90 en adelante. Una vez más América Latina ejemplifica nitidamente este paso, en el cual el sector privado reemplaza al Estado como motor del desarrollo urbano, sea por medio de la liberalización del suelo, la flexibilización de las normas o por la conseción de obras públicas. Sería fácil argumentar que en el modelo que ve las ciudades como el motor de la economía, los grupos de poder (lobbies) locales, nacionales y globales, que actuan en compotencia entre sí, negociando posiciones y ocasiones con el estado; serían los que estarían dando forma a las ciudades contemporáneas y a sus nuevos problemas. Al menos hasta ahora, momento en el cual las ciudades pasaron de ser el motor de la economía al catalizadores de la crisis global de 2008.

En todo este contexto, lo que fue pasado por alto en la planificación de las intervenciones urbanas, al menos desde hace los años 50's, es la complejidad social, histórica y cultural intrínseca a las ciudades. Dado su carácter heterogeneo, la complejidad se vuelve más problemática cuando se enfrentan situaciones de crisis. La complejidad única de cada contexto local se presenta, entonces, como un problema que se añade a la incertidumbre inerente al sistema económico. Un problema que, sin embargo, puede contener en sí mismo las respuestas, siempre que sea incluido como parte de una estrategia sostenible a largo plazo.

No obstante, una de las grandes dificultades en este sentido, es que la consecuencia de los fenómenos exonomicos y de las transformaciones sociales, no se evidencia de inmediato en la forma física de las ciudades, y muchas cosas se hacen evidentes cuando ya es demasiado tarde. En general, los modelos de gestión de la crisis seguidos por la disciplina económica, han insistido, hasta ahora, en buscar el modelo interpretativo más sofisticado posible para poder controlar la realidad. Probablemente, sería oportuno desarrollar metodos mejores, y más específicos, para gobernar la complejidad.

2010


Imágenes
1.- George Grosz, "Grauer Tag", (día gris) 1921.
2.- Area industrial abandonada, ruinas de la ex-siderúrgica Italsider de Bagnoli, Napolés, Italia.


Nota:
Original en italiano, aparecido el 27 de febrero de 2010, en Daily Planum n°3, suplemento de "Planum - The European Journal of Planning", en el marco de la XIII Conferencia de la Sociedad Italiana
de Urbanistas (SIU), llevada a cabo en el Departamento de Estudios Urbanos de la Universidad Roma Tres.

12-08-2010

Bicentenario en Chile, ¿qué pasó con la promesa de futuro esplendor?

Por JcScG

Con motivo de la celebración de los 200 años transcurridos desde la constitución de la primera Junta de Gobierno en 1810, al alba del nuevo siglo, el estado chileno decidió recibir el bicentenario mostrando un "nuevo rostro" como país. Para ello en el año 2000 creó una comisión ad-hoc, cuya principal misión constituía elaborar “programas para canalizar y coordinar los esfuerzos que todos los sectores de la sociedad desarrollen en el marco de esta celebración”(1).

En la práctica, esto implicaba llevar adelante una serie de proyectos de intervención urbana que pretendían dar una "nueva imagen" a las principales ciudades del país, originalmente, Antofagasta, Valparaíso, Santiago, y Concepción, invitando a integrarse, con posterioridad, a las ciudades con más de 75 mil habitantes de las 15 regiones del país (2). La idea era dotar a los principales centros urbanos chilenos de nuevas obras de vialidad, edificios institucionales, parques y áreas verdes, rediseñando paseos peatonales, habilitando bordes ribereños, lacustres y marítimos.

Lejos de ser una apuesta conyuntural y puntual, el Proyecto Bicentenario constituía la representación concreta de un objetivo histórico en el espacio urbano, la promesa del desarrollo nacional. Algo así como la guinda de la torta. Como tal se enmarcaba dentro del proceso de profundas transformaciones económicas y sociales llevadas a cabo desde fines de los años '70s, que algunos han denominado "modernización neoliberal", y venía a simbolizar sus logros en proyectos de alto contenido simbólico. Los cuales serían realizados en lugares significativos del espacio público, sea remodelándolos o recuperando zonas sin utilizar.

Tal como rezaba la presentación de la comisión, la intención era remodelar la imagen urbana de las ciudades más importantes del país para comenzar los próximos 200 años de vida independiente con una infraestructura que refleje un franco camino hacia el desarrollo. En ese sentido, el presidente Lagos convocó al sector privado, a las municipalidades y a diversas personalidades, “conciente del significado profundo del Bicentenario de Chile, y con el anhelo de festejar este aniversario como ‘un país pleno y justamente desarrollado e integrado en nuestra diversidad."

Sin embargo, tal "convocatoria", se hizo sobre la base de la aparente inevitabilidad de los procesos económicos y culturales que implican la globalización; y por otro, del debilitamiento progresivo de la sociedad civil, y su perdida de poder de ingerencia en los asuntos públicos. Es decir, sin pensar en la posibilidad de formas alternativas de desarrollo, y para la gente, pero sin la gente.

De ello han pasado 10 años. En los primeros 4 años algunos proyectos emblemáticos vieron grandes avances. Con el tiempo comenzaron a integrarse proyectos no considerados (muchos históricamente rezagados) en un inicio y no siempre coherentes con los objetivos de la Comisión, pero aún asi los "lobbies" locales los impulsaban, pues la "categoría" bicentenario facilitaba la asignación de recursos. Además, cambiaron algunas prioridades, incluyéndose la construcción de una serie de Estadios de Fútbol y el abandono definitivo de obras faraónicas y poco sotenibles, como el puente sobre el canal de Chacao o el Teatro Pencopolitano de Concepción.

Luego la crisis financiera de 2008 vendría a mostar las debilidades del sistema económico mundial, desnudando la fragilidad del "exitoso" camino chileno al desarrollo, haciendo más visibles una serie de "inequidades" estruturales (pobreza, bajos salarios, desigualdad, marginalidad urbana). Todo lo cual nos alejó simbólicamente del futuro prometido en el año 2000, a pesar del optimismo de muchos por la incorporación de Chile en la OCDE.

El terremoto de febrero de 2010 no hizo más que confirmar, lo que resultaba ya evidente: el país puede ser más rico que 20 años atrás, pero está lejos de alcanzar el ansiado desarrollo. Así dadas las cosas, comenzó a cuestionarse el funcionamiento y el presupuesto asignado a la propia Comisión Bicentenario, atacándose uno de sus proyectos emblemáticos, la creación en Santiago del Portal Bicentenario en el antiguo aeropuerto Los Cerrillos, si que haya claridad sobre su futuro.

En la actualidad tenemos que a las puertas del bicentenario, muchas de las principales obras promovidas por la Comisión Bicentenario, nunca se realizaron, que varias otras no tuvieron el impacto esperado, y que los planes de transporte público que incluían (en especial el Transantiago y el Plan de Transporte Biovías) no fueron capaces de responder a las espectativas que se tenía de ellos. Así dadas las cosas, cabe preguntarse, ¿qué pasó con la representación simbólica, en el espacio público, de la promesa del desarrollo?,¿que pasó con los proyectos de las ciudades de regiones?, ¿expresan e su imagen urbana actual "un país pleno y justamente desarrollado e integrado en nuestra diversidad"?

Notas

1.- Presentación Comisión Bicentenario, año 2000.

2.- Hasta 2004 la Comisión Bicentenario impulsaba proyectos en: Arica, Iquique, Antofagasta, Calama, Copiapó, La Serena, Coquimbo, Ovalle, Con-Con, Viña del Mar, Valparaíso, Santiago, San Antonio, Rancagua, Curicó, Talca, Linares, Chillán, Tomé, Talcahuano, Concpeción, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt, Castro, Curaco de Vélez, Coyhaique y Punta Arenas.


Imágenes
1.- Logo Comisión Bicentenario.
2.- Plano del proyecto de Teatro Pencopolitano de Concepción.


Véase:

Tesis para optar el Grado de Magíster en Ciencias Sociales con Mención en Comunicación, de la Universidad ARCIS,
Estrategias comunicacionales del poder en el espacio público: La ciudad como medio de comunicación. El proyecto Bicentenario en Concepción".

04-08-2010

Táranto: ciudad a la espera (segunda parte)

Por JcScG

Se accede a la isla(1) por el puente de Porta Napoli el cual desemboca en la plaza Fontana: de origen bizantino, fue víctima de una triste intervención en acero para recordar la industrialización de la ciudad. Desde ahí es posible adentrarse en las estrechas callejuelas del tejido urbano de la "Ciudad Vieja", o bien, ir hacia el "lungomare" (costanera), que rodea la isla, para salir de ella velozmente.

Si bien la ciudad histórica es fascinante, no es lo que esperábamos, entre varias razones, porque se sabía que el ára había sido objeto de programas de recualificación urbana. Sin embargo, no es simple identificar el éxito de tales intervenciones, más allá de alguna señalética, fachada, veredas restauradas o algún museo u oficina cerrada. Más que nada, son evidentes los signos del deterioro y el abandono.

Esta sensación de abandono, o de suspensión temporal, no hace más que reafirmarse a medida que uno se adentra en los pasajes y callejuelas de la ciudad. Hacia el sur, se deja la isla atravesando el puente giratorio(2), con el castillo aragonés(3) a la derecha y el "mar piccolo" a la izquierda, para entrar al "borgo nuovo".

Con un aire provinciano, un ritmo lento, calles más amplias y limpias, y una ordenada arquitectura de fines del siglo XIX y comienzos del XX, vendría a ser el verdadero corazón de la ciudad, donde es posible ver una vida urbana de acuerdo a cánones "normales", con flujos de personas de diverso tipo, con un tráfico moderado de automóviles y transporte público, comercio, negocios abiertos, vitrinas arregladas, algunos cafés y restaurantes, como si Taranto fuese una ciudad como muchas otras. Pero no lo es.

En la ribera opuesta del mar piccolo, la situación es muy diferente. Extendiéndose justo sobre los márgenes de los establecimientos industriales, la vida en los barrios Tamburi y Porta di Napoli se desenvuelve, literalmente, bajo la pestilencia de la siderúrgica y tienen bien poco que envidiarles los sectores periféricos de cualquier otro lugar. Si bien, no hay "poblaciones callampas(4)", la degradación física y social está ampliamente difundida y el ambiente está muy contaminado. Las calles despobladas, la ausencia de negocios comerciales, edificios y apartamentos con las ventanas cerradas, todo cubierto de un fino polvo rojizo, confuguran un cuadro un poco angustiante. Yendo hacia el este, el panorama si bien cambia, no mejora demasiado.

Recorriendo cerca de 6 km hacia el este se llega al viale Cannata en la cirunscripción Paolo VI. El barrio fue construido para alojar a los trabajadores de la siderúrgica en los años 60s, en un área rural de matorrales (maquia mediterránea), y constituye uno de los límites de la ciudad. El barrio se extiende fragmentariamente por cerca de 5 mil hectáreas, y se caracteriza por sus grandes edificios de apartamentos emplazados de modo disperso, entre grandes espacios residuales vacíos, vinculados por medio de grandes calles y avenidas, pero carentes de espacioo públicos funcionales, servicios y mobiliario urbanos suficientes. De hecho, aun cuando es una tarde de día lavorativo de marzo, no se ve a casi nadie en las calles, menos aún en los intersticios vacíos entre los edificios; y las ventanas permanecen cerradas para hacer frente al humo de las chimeneas.

Fotos: JcScG, marzo 2010.
1.- Piazza Fontana, isla de "Borgo Antico".
2.- Barrio Paolo VI.



Notas:
1.- La isla corresponde al centro histórico de la ciudad, el cual constituía toda la ciudad hacia mediados del siglo XIX.

2.- Orgullo de la ingeniera tarantina de fines de siglo XIX, fue construido para permitir el paso de naves de guerra desde el golfo de Taranto al fondeadero del mar piccolo.

3.- Fue mandado a construir por Fernando II de Aragón en el siglo XV sobre una fortaleza bizantina del siglo X.

4.- Nombre dado en Chile, a lo que en italiano son baraccopoli, chabolas en España, villas miserias en Argentina, etc.

03-08-2010

Táranto: ciudad a la espera (primera parte)

Provoca un extraño efecto llegar a Táranto por primera vez. No se comprende bien si se está yendo hacia los márgenes olvidados del "mundo desarrollado", o se está retrocediendo a los años '80. Como sea, los signos de recesión económica, pobreza, conflictos sociales y degradación urbana, son a estas alturas, evidentes; tal como es evidente la contaminación, su efecto más conocido. Al punto, que llama la atención la semejanza, en ciertos aspectos, con algunas realidades de "desarrollismo" fallido en el Cono Sur o de abandono industrial en Europa del Este.

La ciudad, ubicada en el Mar Jónico, parece más lejana de lo que verdaderamente está. Hacen falta unas 7 u 8 horas para recorrer los 515 km que la separan de Roma. Ya desde el arribo a la ciudad se siente una sensación particular de aislamiento, no sólo geografico, con las regiones del centro-norte de Italia y del eje "adriatico-pugliese" (la Autopista finaliza 20 km antes de llegar a la ciudad); sino también, en sentido temporal, como si este lugar viviese suspendido en una espera permanente. En espera que ocurra alguna cosa que cambie el sentido de las cosas, pero que no sucede nunca.

La primera imagen que deja Taranto, es la de una ciudad atrapada, cercada ente los "mares"(1) y los establecimientos industriales. Justo antes de llegar a la ciudad se pasa bajo las cintas transportadoras de "material" de la siderúrgica(2), con el puerto industrial a un lado y la refinería de petróleo y la planta siderúrgica al otro. Luego aparecen las primeras casas y los primeros signos de vida urbana, hasta llegar a la Estación de Trenes en la zona de Porta di Napoli, a pocos pasos del barrio Tamburi y la isla de la Ciudad Vieja.

El centro histórico, construido en la isla que separa el mar piccolo del mar jónico, es un "diamante en bruto", sometido a un fuerte deterioro tras décadas de abandono. Esta área, muestra una gran riqueza arquitectónica que remonta a diversas épocas, relatando historias del paso diferentes pueblos(3), siendo toda la ciudad hasta las últimas décadas del siglo XIX, cuando fue instalado el Arsenal Militar y se construyó la zona de Borgo Nuovo (en tierra firme al sur de la isla) dada la sobrepoblación de la ciudad; y al mismo tiempo, evidencia los efectos del despoblamiento de los años 60 en adelante. Es decir, la disminución del número de residentes y de actividades productivas . Si hacia fines del siglo XIX habitaban en el centro histórico 30.000 personas, hoy en día no lo hacen más de 4.000.

... continuará

Notas:

1.- La ciudad de Táranto se caracteriza por la presencia de dos estrechas entradas de mar (canales), con una isla al medio (donde está el centro histórico) que forma un pequeño mar interior, denominado mar piccolo, en contra posición del mar grande, que es el golfo de Táranto.

2.- Construida por el estado italiano entre los años 1958 y 1964, como parte de la política de polos de desarrollo que debía industrializar el sur del país, su tamaño fue duplicado en 1971 llegando a tener más de 20 mil trabajadores. En la actualidad ocupa a poco más de 12 mil personas, y es la mayor fuente de contaminación de la ciudad, siendo responsable del 98% de las dioxinas, el 85% del plomo y el 63% del mercurio, producidas en Italia, entre muchos otros contaminantes. Transformandoa Táranto la ciudad en la que presenta las mayores tasas de cáncer del país.

3.- Fundada en el siglo VIII a.c. por los griegos, fue conquistada por romanos, lombardos, bizantinos, normandos, sarracenos, suevos, franceses, aragoneses, bajo la permanente amenazas de turcos y venecianos, pasando luego a formar parte del Reino de Nápoles y después del Reino de las Dos Sicilias, hasta la unificación italiana en 1861.


Foto: JcScG, marzo 2010.
Plano: Presidenza della Regione Puglia

* Original en italiano, en "
Urbanística Tre", sección Opiniones, mayo 2010, revista on-line del Departamento de Estudios Urbano (DipSU), de la Università Roma Tre, Italia.