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19-08-2012

How to face the effects of economic change in cities in decline?

By Juan Carlos Santa Cruz Grau


In a context of restructuring of the global economic system, since decades cities has been assigned an essential role as the engine of economy and social change. This supposed function has been theorized in many different ways, for instance, by the urban regeneretion (Roberts & Sykes 2000), the redevelopment (Fox Gotham 2011) or the local development (Atkinson 2022). Whatever the form it takes, the growth tends to occur where local economies has been able to renew the economic base, after the de-localization and closure of industrial activities (Vicari Haddock 2004).

Many questions stay open. What happened in the backward areas? How to face the effects of economic change in cities in decline? Contexts that are articulated, in some way, in the “shadow” of the great economic processes taking place globally and that are perceived as a kind of “ballast” for the most vibrant and advances zones. For example, some ex- industrial and mining areas in Western Europe and the United States, or many ex-industrial cities in Eastern Europe.

Facing a global economic recession, in situations of long term stagnation or heavy decline, how could the local government influenced the effects of economic changes? One big problem in this way is, while stagnation is the result of overall economic changes (at the global and local level), their local effects are affected by local policies. Because the implementation of local policies could influence these effects, modifying, aggravating or mitigating them.

Another problem is, the biggest transformation in cities are linked to economic cycles, although these correlations are not linear, mechanical and their effects often appear contradictory. These effects do not occur immediately, but asynchronously and depend on contextual factors, often not considered by the predective models of urban planning.

One of the keys to face the current international situation, is to reflect and try to answer these questions, looking for creative and alternative ways to get out of the trap of decline. Understanding that: a) in the context of structural adjustment many cities and regions will have not a great resource availability; b) each specific situation must be addressed considering the particularities of each context.

Fotos:

1.- Berlin: Postdamer Platz. 2010. By Juan Carlos Santa Cruz G.
2.- Taranto: antigua granja productora aceite destruida para dar espacio a la siderurgica ILVA. 2010. By Juan Carlos Santa Cruz G.

27-06-2012

Alemania Oriental y Mezzogiorno Italiano: Contexto diferentes, problemas similares


por JcScG


En una extraña paradoja de la historia dos contextos territoriales muy diferentes entre sí, Alemania Oriental y el Mezzogiorno Italiano, desarrollaron cada uno a su manera un modelo de desarrollo industrial, no supieron identificar las señales de su agotamiento y entrando al port-fordismo, uno de manera abrupta el otro de modo progresivo, con evidente retardo con respecto a la mayor parte de Europa occidental. Convergiendo ambos en la categoría de zonas geográficas de la Unión Europea identificadas como áreas de desarrollo retrasado (“Objetivo 1” 2000-2006 y  “Objetivo de convergencia” 2007-2013).

Es significativo que contextos locales a tal punto diferentes, como lo pueden ser muchas ciudades en Alemania Oriental y otras tantas en el sur de Italia, presenten no solo una serie de problemas similares: alta desocupación, estancamiento economico, ausencia de perspectivas económicas y contracción demográfica; si no que arrastren también una historia de debilidad institucional del gobierno local.

Mientras en el caso italiano esta debilidad es explicada en términos culturales y sociales, como un déficit de naturaleza cívica, dada la ausencia de una sòlida burguesía urbana, lo cual habría permitido la difusión del clientelismo y el control de la mafia en el territorio; en Alemania Oriental, la razones esgrimidas son más bien históricas y políticas. La planificaciòn socialista habrìa no solo debilitado el tejido social de la burguesìa, sino que la estructura polìtico administrativa se nutrìa y promovìa la debilidad institucional a nivel local.

De acuerdo a la normativa politico administrativa de la RDA los Stadtkreise (distritos urbanos) y los Landkreise (distritos rurales) no tenían un status independiente del Estado y eran concebidos como una extensión local de este, terminando con la histórica autonomia de los municipios y las ciudades alemanas. 

Otro de los elementos comunes que es posible identificar analizando las políticas de desarrollo industrial para el sur de Italia, la economia planificada de la RDA e incluso algunas realdiades perifericas, como el “desarrollismo latinoamericano”, es la concentración de la toma de decisiones en estruturas centralizadas a nivel Estatal.

Mientras en la RDA por casi 40 años casi o existió el gobierno local autónomo y todas las decisiones estaban centralizadas en el Estado, en el Mezzogiorno italiano la mayor parte de las decisiones estratégicas fueron adoptadas directamente por el Estado y los gobiernos locales eran débiles.

No obstante haya ocurrido una completa transformación institucional luego de la reunificación, en ciertas àreas de la ex-RDA se observa una persistencia de estructuras de comportamiento, habitus y mentalidades aún ancladas al pasado socialista. En amplias zonas del Sur de Italia en cambio se mantiene una mentalidad dependiente y clientelar que da forma a una histéresis institucional, no obstante el Estado central haya abandonado su rol anterior y se haya replegado.


En resumen, ambos contextos compartes algunas condiciones similares: cierta debilidad del tejido social local, una condiciòn de retraso econòmico respecto de las zonas màs vigorosas de los respectivos paìses y el haber experimentado en el pasado grandes decisiones estratègicas "caidas" desde arriba, desarrollando polos de desarrollo industrial 

Imàgenes:

Foto n° 1: Borgo Vecchio, Taranto.
Foto n° 2: Leipzig, 1986.

06-11-2010

Proyecto Bicentenario: Comunicando a través de la ciudad

por JcScG



Existe una cierta tendencia, desde los últimos 30 años, según la cual a través de grandes proyectos de intervención urbana, el poder político en alianza con el sector privado, hacen uso de la ciudad para dar grandes menjaes la ciudadanía, otras ciudades y el resto de los estados. Reflejando en el espacio urbano el diseño de sociedad que subyace a las transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales especificas, que esde fines de los 70 y comienzos de los 80 han sido promovidas por el Estado. En este sentido, el urbanismo como disciplina ha servido como herramienta para plasmar en la ciudad determinadas intenciones culturales, expresadas en proyectos con carga simbólica, aun cuando en Chile hubo que esperar hasta los 90 para que se expresara dicho potencial.

Siguiendo esta lógica, el Bicentenario de la República en Chile fue concebido por el Estado como una oportunidad de plasmar, en el espacio urbano, los frutos del modelo de modernización neoliberal, dando cuerpo a un proyecto de alcance nacional cuya misión era cambiar el “rostro” de las principales ciudades del país. En un marco de fronteras abiertas al libre trafico de bienes y servicios económicos, culturales, y hasta políticos, el Proyecto Bicentenario pretendía materializar, con obras de alto contenido simbólico, el cumplimiento de uno de los principales objetivos de los gobiernos chilenos de la fundación de la república, alcanzar el estándar de vida de los países mas industrializados o el anhelado desarrollo, situando al país en el umbral del “primer mundo.”

En el caso de Concepción, apoyado en falta de patrimonio arquitectónico, el análisis del proyecto desnuda claramente la dirección que conlleva, pues en contra de determinadas declaraciones de intención y objetivos expresos, no se relaciona con la identidad y la dinámica social de la ciudad, sino que lo hace con el diseño de sociedad que se promueve. Más que responder a las intenciones, necesidades, expectativas y potencialidades de la ciudadanía, parece solo dar cuenta del tipo de sociedad que se está construyendo, si no existiese otra posibilidad.

Desaprovechando la oportunidad de pensar colectivamente las ciudades, de plantear un futuro de ciudades sostenibles, con una amplia dotación de servicios (primarios, secundarios y suntuarios), con sociedades más robustas y plurales; se optó tan solo, por "cambiar la imagen" provinciana, con trazos modernistas, por una contemporánea, con grandes obras de ingeniería, un "skyline" más alto y nudos viales. Como si la ciudad fuese tan solo un escenario, cuya "escenografía" se puede cambiar periodicamente sin que genere ningún conflicto o bien, esperar la ocurrencia de un terremoto o calamidad que se haga cargo de demoler lo que hay.

14-09-2010

Bicentenario en Concepción, un proyecto fallido

por JcScG



En la primera cuenta pública que hizo Lagos como Presidente, el 21 de mayo de 2000, se invitó a las 4 principales ciudades de Chile(1) a pensar de qué manera les gustaría encarar el Bicentenario, específicamente, en lo relativo a su imagen urbana. Para ello se creó una comisión, el Directorio Ejecutivo de Obras del Bicentenario, que estaría encargada de seleccionar, patrocinar y promover las obras que se presentaran. Sin embargo, considernado que el presupuesto nacional no se asignó un financiamiento especial para la ejecución de obras, la función de dicha estructura consistiría en la coordinación de esfuerzos y voluntades, buscando vías de financiamiento, a través de la alianza de capitales públicos y privados.


En cada uno de las ciudades la idea del "Bicentenario" cuajó de modo diferente, mientras en Santiago terminó pasando relativamente desapercibido, con planes fallidos y obras inconclusas, más allá de algunas obras de vialidad; en Antofagasta, sirvió para cambiar la imagen del borde costero; mientras que en Concepción se entrecruzaron varios elementos, implícitos en la retórica que pretendía materializar en el espacio urbano el discurso del Bicentenario, dada la complejidad propia de la ciudad.


De acuerdo a una visión de largo plazo, en Concepción se pretendía construir lo que debería ser un polo del “centro histórico” del futuro, el Barrio Cívico. Adoptando con cierta flexibilidad una noción de centro histórico, según la cual serían “todos aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo”(2). La construcción, ex novo, de todo un sector (entre la Estación de FF.CC y el río Bio-Bío), vendría a representar el anhelo de convertirse en una gran capital regional, respondiendo no solo a las necesidades del mundo actual, sino sobre todo dando un mensaje a la nuevas generaciones: “hagan de estos espacios un hito histórico del futuro”(3).

La facilidad de apostar a la posibilidad de construir el patrimonio del futuro, se basa en una realidad elocuente. Así como en Santiago es posible concebir las escasas obras coloniales y las levantadas en el siglo XIX y principios del siglo XX, como los hitos arquitectónicos y urbanísticos que retratan el paso de la historia por la ciudad, en el caso de Concepción, el único elemento que vincula a la ciudad con su pasado es el trazado (la grilla) del centro de la ciudad, que data de 1763, mientras la ciudad original (levantada en 1550) se perdió por completo. Pues la escasa presencia de edificaciones de tipo patrimonial y el nulo interés por proteger estudiar y presevar este escaso patrimonio, configuran un centro que no hace referencia a la historia de la ciudad y su gente, dejando abierta la posibilidad de construir de la nada lo uqe debiera transformarse en el patrimonio del futuro.

Tradicionalmente, se asume que la importancia del centro histórico de las ciudades está ligado al valor social que la población les asigna. Desde esta perspectiva, en ciudades como Concepción, que en un par de generaciones se han transformado a si mismas, sin conservar grades ataduras espaciales con el pasado, pareciera que la identificación se da más hacia la posibilidad de re-edificarse continuamente, que en la conservación del patrimonio existente.

Diseñar una y otra vez planes para cambiarle el rostro a la ciudad, esperando emprender alguna vez las obras "definitivas" que perdurarán en el tiempo y se transformarán, en 50 o 100 años más, en el patrimonio histórico de sus futuros habitantes. Es en esta posibilidad histórica, donde se alimentan las esperanzas de las autoridades e instituciones que dieron lugar a las obras que recibieron la categoría Bicentenario en el Gran Concepción. Pero sin considerar que, poco más de 100 años atrás, se hizo lo mismo siguiendo el ejemplo de Vicuña Mackenna, y que en los 40's la comisión de Reconstrucción y Auxilio, volvió a cambiarle la imagen urbana a la ciudad; y sin integrar

Considerando que el patrimonio construido es lo que vincula a las ciudades con su historia, la ausencia de precupación por su identificación y preservación, que deriva en una negligente degradación, deterioro y desaparición de edificios patrimoniales, deja un terreno libre para desarrollar toda clase de proyectos con una gran carga simbólica, como el proyecto Barrio Cívico, por ejemplo. Subyace a estos propósitos, la idea de rehacer periódicamente la ciudad, de volver a crearla dándole un nuevo significado.

En este caso particular, es posible señalar que los objetivos finales perseguidos por la Comisión Bicentenario, no decían relación con atender a los requerimientos de los actuales ciudadanos, sino por el contrario, la construcción de referentes identitarios para una población que no aún no existe.


Notas:
1.- Antofagasta, Santiago, Valparaíso y Concepción. Luego se haría extensiva a todas las ciudades con más de 75.000 habitantes.

2.- Hardoy, Jorge y dos Santos, Mario: “Impacto de la urbanización en los centros históricos latinoamericanos”, Proyecto Regional de Patrimonio Cultural y Desarrollo, PNUD / UNESCO, 1983. Cita del Documento final del “Coloquio de Quito”, 1977.

3.- Declaraciones de Jaime Tohá, Ministro de Obras Públicas entre 1998 y 2000, e Intendente de la Región del Bio-Bío entre 2000 y 2006, y 2008 y marzo de 2010.


Imágenes
1.- Remodelación de la Estación de Ferrocarriles de Concepción, convertida en sede del Gobierno Regional del Bio-Bío, nuevo Barrio Cívico.

2.- Foto aérea de la zona entre la antigua Estación de Ferrocarriles y el río Bio-Bío en Concepción, donde se construyó el Barrio Cívico.

22-08-2010

Incertidumbre. Futuro, tenemos un problema

Incertezza. Futuro, abbiamo un problema (versione in Italiano)
por JcScG

En la gestión de las crisis se evidencian los límites sociales de la aplicación de los modelos de política y de economía. América Latina ha conocido, con anticipación algunas de los virajes impuestos a nivel mundial en los años 90's, y ofrece una ocación especial para reflexionar sobre un problema más general: la dificultad a la hora de tratar el futuro.

La "predicción" parecía ser la forma necesaria, para para ocuparse de la sociedad, desde comienzos del siglo XX, cuando en cambio la economía se mostraba ser incapaz de hacer predicciones certeras. Una debilidad que se manifiestó con toda su fuerza con la crisis del '29 y que contribuyó a la confirmación de una modalidad particular de políticas, en las cuales la intervención del Estado era considerada el complemento natural, para hacer frente a la incapacidad predictiva de las fuerzas y de los actores sociales.

Pero no por ello disminuyó el deseo de vaticinar el futuro: a partir de los años 50's, bajo la estela del "kenesianismo" se multiplicaron los modelos teóricos que buscaban hacer encuadrar el cerco ,entre procesos económicos difícilmente controlables y exigencias de desarrollo. De este modo se llevaron adelante, por ejemplo, la estrategia de los "polos de desarrollo" en el sur de Italia y el "desarrollismo" en América Latina, bajo el gran paraguas de la CEPAL.

Sin embargo, también en esta oportunidad, la confianza no duro por mucho tiempo: ya desde los años 60's gana terreno la idea de que no es posible ofrecer modelos interpretativos generales, que sean capaces de responder a los problemas emergentes y al mismo tiempo de planificar los desafíos a largo plazo. Y a las cuestiones sociales, se le suma la problemática ambiental, dos de los campos mayormente afectados por la incapacidad de las ciencias económicas, por una parte, y de la política por otra, para hacer frente a las crecientes dificultades.

Con posteriordad, las crisis de 1969-73 fue vista como un efecto de la sobreestimación, por largo tiempo, de las posibilidades efectivas de control; y como el fin de las esperanzas puestas en un modelo de desarrollo "keynesiano", en el cual todavía se presumía posible perseguir la maximización de las ventajas colectivas. Los efectos sociales y territoriales de dicha perdida de confianza se hicieron sentir de manera de manera asincrónica, sea a nivel estrcutural como a nivel local, al menos hasta fines de los años 80's y los años 90's, cuando las políticas de inspiración neoliberal se volvieron hegemónicas, sobre la base de la recuparación de la economía global.

Dejando a las espaldas la herencia del periodo de las grandes intervenciones del Estado en la economía, se pudo abrazar con gran optimismo la idea de la desregulación, apuntando más al crecimiento económico y menos al desarrollo. La austeridad fiscal fue una de las respuestas que los contextos urbanos (en especial en los anglosajones) tuvieron que enfrentar, incidiendo sobre todo en el gasto público. De este modo nace la alianza entre agentes públicos e inversionistas privados como mecanismo de revitalización de las frágiles economías urbanas.

Por ejemplo, principios como la "partnership", desde entonces, han influenciado las políticas de la Comunidad Europea, de los años 90 en adelante. Una vez más América Latina ejemplifica nitidamente este paso, en el cual el sector privado reemplaza al Estado como motor del desarrollo urbano, sea por medio de la liberalización del suelo, la flexibilización de las normas o por la conseción de obras públicas. Sería fácil argumentar que en el modelo que ve las ciudades como el motor de la economía, los grupos de poder (lobbies) locales, nacionales y globales, que actuan en compotencia entre sí, negociando posiciones y ocasiones con el estado; serían los que estarían dando forma a las ciudades contemporáneas y a sus nuevos problemas. Al menos hasta ahora, momento en el cual las ciudades pasaron de ser el motor de la economía al catalizadores de la crisis global de 2008.

En todo este contexto, lo que fue pasado por alto en la planificación de las intervenciones urbanas, al menos desde hace los años 50's, es la complejidad social, histórica y cultural intrínseca a las ciudades. Dado su carácter heterogeneo, la complejidad se vuelve más problemática cuando se enfrentan situaciones de crisis. La complejidad única de cada contexto local se presenta, entonces, como un problema que se añade a la incertidumbre inerente al sistema económico. Un problema que, sin embargo, puede contener en sí mismo las respuestas, siempre que sea incluido como parte de una estrategia sostenible a largo plazo.

No obstante, una de las grandes dificultades en este sentido, es que la consecuencia de los fenómenos exonomicos y de las transformaciones sociales, no se evidencia de inmediato en la forma física de las ciudades, y muchas cosas se hacen evidentes cuando ya es demasiado tarde. En general, los modelos de gestión de la crisis seguidos por la disciplina económica, han insistido, hasta ahora, en buscar el modelo interpretativo más sofisticado posible para poder controlar la realidad. Probablemente, sería oportuno desarrollar metodos mejores, y más específicos, para gobernar la complejidad.

2010


Imágenes
1.- George Grosz, "Grauer Tag", (día gris) 1921.
2.- Area industrial abandonada, ruinas de la ex-siderúrgica Italsider de Bagnoli, Napolés, Italia.


Nota:
Original en italiano, aparecido el 27 de febrero de 2010, en Daily Planum n°3, suplemento de "Planum - The European Journal of Planning", en el marco de la XIII Conferencia de la Sociedad Italiana
de Urbanistas (SIU), llevada a cabo en el Departamento de Estudios Urbanos de la Universidad Roma Tres.

12-08-2010

Bicentenario en Chile, ¿qué pasó con la promesa de futuro esplendor?

Por JcScG

Con motivo de la celebración de los 200 años transcurridos desde la constitución de la primera Junta de Gobierno en 1810, al alba del nuevo siglo, el estado chileno decidió recibir el bicentenario mostrando un "nuevo rostro" como país. Para ello en el año 2000 creó una comisión ad-hoc, cuya principal misión constituía elaborar “programas para canalizar y coordinar los esfuerzos que todos los sectores de la sociedad desarrollen en el marco de esta celebración”(1).

En la práctica, esto implicaba llevar adelante una serie de proyectos de intervención urbana que pretendían dar una "nueva imagen" a las principales ciudades del país, originalmente, Antofagasta, Valparaíso, Santiago, y Concepción, invitando a integrarse, con posterioridad, a las ciudades con más de 75 mil habitantes de las 15 regiones del país (2). La idea era dotar a los principales centros urbanos chilenos de nuevas obras de vialidad, edificios institucionales, parques y áreas verdes, rediseñando paseos peatonales, habilitando bordes ribereños, lacustres y marítimos.

Lejos de ser una apuesta conyuntural y puntual, el Proyecto Bicentenario constituía la representación concreta de un objetivo histórico en el espacio urbano, la promesa del desarrollo nacional. Algo así como la guinda de la torta. Como tal se enmarcaba dentro del proceso de profundas transformaciones económicas y sociales llevadas a cabo desde fines de los años '70s, que algunos han denominado "modernización neoliberal", y venía a simbolizar sus logros en proyectos de alto contenido simbólico. Los cuales serían realizados en lugares significativos del espacio público, sea remodelándolos o recuperando zonas sin utilizar.

Tal como rezaba la presentación de la comisión, la intención era remodelar la imagen urbana de las ciudades más importantes del país para comenzar los próximos 200 años de vida independiente con una infraestructura que refleje un franco camino hacia el desarrollo. En ese sentido, el presidente Lagos convocó al sector privado, a las municipalidades y a diversas personalidades, “conciente del significado profundo del Bicentenario de Chile, y con el anhelo de festejar este aniversario como ‘un país pleno y justamente desarrollado e integrado en nuestra diversidad."

Sin embargo, tal "convocatoria", se hizo sobre la base de la aparente inevitabilidad de los procesos económicos y culturales que implican la globalización; y por otro, del debilitamiento progresivo de la sociedad civil, y su perdida de poder de ingerencia en los asuntos públicos. Es decir, sin pensar en la posibilidad de formas alternativas de desarrollo, y para la gente, pero sin la gente.

De ello han pasado 10 años. En los primeros 4 años algunos proyectos emblemáticos vieron grandes avances. Con el tiempo comenzaron a integrarse proyectos no considerados (muchos históricamente rezagados) en un inicio y no siempre coherentes con los objetivos de la Comisión, pero aún asi los "lobbies" locales los impulsaban, pues la "categoría" bicentenario facilitaba la asignación de recursos. Además, cambiaron algunas prioridades, incluyéndose la construcción de una serie de Estadios de Fútbol y el abandono definitivo de obras faraónicas y poco sotenibles, como el puente sobre el canal de Chacao o el Teatro Pencopolitano de Concepción.

Luego la crisis financiera de 2008 vendría a mostar las debilidades del sistema económico mundial, desnudando la fragilidad del "exitoso" camino chileno al desarrollo, haciendo más visibles una serie de "inequidades" estruturales (pobreza, bajos salarios, desigualdad, marginalidad urbana). Todo lo cual nos alejó simbólicamente del futuro prometido en el año 2000, a pesar del optimismo de muchos por la incorporación de Chile en la OCDE.

El terremoto de febrero de 2010 no hizo más que confirmar, lo que resultaba ya evidente: el país puede ser más rico que 20 años atrás, pero está lejos de alcanzar el ansiado desarrollo. Así dadas las cosas, comenzó a cuestionarse el funcionamiento y el presupuesto asignado a la propia Comisión Bicentenario, atacándose uno de sus proyectos emblemáticos, la creación en Santiago del Portal Bicentenario en el antiguo aeropuerto Los Cerrillos, si que haya claridad sobre su futuro.

En la actualidad tenemos que a las puertas del bicentenario, muchas de las principales obras promovidas por la Comisión Bicentenario, nunca se realizaron, que varias otras no tuvieron el impacto esperado, y que los planes de transporte público que incluían (en especial el Transantiago y el Plan de Transporte Biovías) no fueron capaces de responder a las espectativas que se tenía de ellos. Así dadas las cosas, cabe preguntarse, ¿qué pasó con la representación simbólica, en el espacio público, de la promesa del desarrollo?,¿que pasó con los proyectos de las ciudades de regiones?, ¿expresan e su imagen urbana actual "un país pleno y justamente desarrollado e integrado en nuestra diversidad"?

Notas

1.- Presentación Comisión Bicentenario, año 2000.

2.- Hasta 2004 la Comisión Bicentenario impulsaba proyectos en: Arica, Iquique, Antofagasta, Calama, Copiapó, La Serena, Coquimbo, Ovalle, Con-Con, Viña del Mar, Valparaíso, Santiago, San Antonio, Rancagua, Curicó, Talca, Linares, Chillán, Tomé, Talcahuano, Concpeción, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt, Castro, Curaco de Vélez, Coyhaique y Punta Arenas.


Imágenes
1.- Logo Comisión Bicentenario.
2.- Plano del proyecto de Teatro Pencopolitano de Concepción.


Véase:

Tesis para optar el Grado de Magíster en Ciencias Sociales con Mención en Comunicación, de la Universidad ARCIS,
Estrategias comunicacionales del poder en el espacio público: La ciudad como medio de comunicación. El proyecto Bicentenario en Concepción".